Es curioso cómo a veces pequeñas cosas hacen que uno se dé con la piedra en los dientes, como se dice popularmente.
El compañero comandante pueblo presidente Daniel ha solicitado a la Asamblea Nacional un fondo de tres millones de córdobas para otorgar Pensiones de Gracia.
Esa cantidad, aún para un país pobre como Nicaragua, es bastante pequeña y seguramente servirá para entregarla a personas pobres que el compañero comandante pueblo presidente Daniel considere que la necesitan.
Digo seguramente, porque con tres millones no es mucho lo que puede hacer, así que seguramente Ortega va a buscarse algunos viejitos u otro tipo de persona necesitada que —habiendo llenado el requisito de ser danielista hasta la muerte— se va a hacer merecedor de dos, tres o cinco mil pesitos al mes.
Eso no lo veo muy criticable, pero los diputados brincaron inmediatamente. “Nada tiene que andar haciendo el Ejecutivo entregando Pensiones de Gracia, esa es facultad de la Asamblea Nacional”, dijo uno.
“Si se le deja esa facultad a este Gobierno, por sus características, lo va a entregar a personas que no lo merecen”, dijo otro.
Yo dudo de que haya algún viejito necesitado que “no merezca” tres mil pesitos. Sin embargo, los diputados tienen razón en que no es facultad del Presidente andar en eso.
Pero... ¡Ajá! ¿Y por qué debe ser facultad de los diputados repartir cada año 400 mil córdobas de un llamado “fondo social” del que pocos rinden cuentas?
Las funciones de los legisladores son hacer leyes y fiscalizar al Ejecutivo, principalmente; nada tienen que andar haciendo repartiendo plata que no es de ellos, quedando bien con sombrero ajeno.
Y no es sólo una “maña” del compañero comandante pueblo presidente Daniel andar entregando cosas sólo entre sus partidarios. ¿O es que alguien cree que los diputados liberales reparten sus 400 mil pesos entre sandinistas? ¿O que los sandinistas reparten los de ellos entre liberales?
Esos 400 mil córdobas por diputado en la Asamblea Nacional suman 36 millones de córdobas al año. Una cantidad 12 veces mayor que lo que está pidiendo el compañero comandante pueblo presidente Daniel.
Entonces, al no querer entregarle esa plata al Presidente, los diputados se han dado con la piedra en los dientes. Si Ortega no tiene por qué manejar eso tres millones de córdobas, tampoco los diputados tienen por qué manejar esos 36 millones de córdobas, porque igualmente los entregan a partidarios y, como dije antes, casi ninguno entrega cuentas claras.
Algunas de las personas que están leyendo esta columna podrán decir que hay cosas más importantes para comentar en este momento. Y yo en realidad consideré que eso podría ser cierto, pero luego pensé: ¿y cuál es la diferencia?
Puedo comentar sobre los tres milloncitos que está pidiendo Ortega, o los 36 millones de los diputados, o los abusos que se están cometiendo con el Inss, o los faraónicos excesos del Presidente con sus viajes a lujosas playas mientras el país se inundaba, o el tráfico de influencias, o los cientos de millones sin control de Albanisa...
Pero todo se reduce a lo mismo: una clase política que merece ser castigada con el voto, que debe ser sacada de las posiciones de poder y ya sea que abusen de tres millones de córdobas o de 500 millones de dólares, hay que sacarlos y hay que sacarlos con el voto, y para eso la gente debe tomar conciencia de que son ciudadanos y que es su responsabilidad mejorar el gobierno. Si no, somos nosotros los que nos damos con la piedra en los dientes.