El paso de la tormenta tropical Alma por Pueblo Nuevo, en Estelí, también fue devastador. En este municipio localizado a 205 kilómetros de Managua, la tormenta destruyó viviendas, cultivos y provocó la mortandad de animales bovinos.
Debido a este abrumador panorama, el alcalde sandinista Francisco Javier González Acuña solicitó con urgencia la pronta ayuda del Gobierno central, para tratar de superar la crisis.
El funcionario explicó que aún carecen de los servicios de energía eléctrica y agua potable, razón por la que muchos pobladores se han visto obligados a consumir, en ocasiones, agua contaminada.
La preocupación de las autoridades de la Alcaldía, así como de los mismos pobladores, es que se desaten algunas epidemias. Muchas letrinas rebasadas y las decenas de vacas muertas que aún se ven en la zona, ayudan a acrecentar los temores.
“Los sistemas de agua potable en ocho comunidades fueron colapsados y la gente está bebiendo agua de quebradas contaminadas. Durante el fenómeno no hubo muertos, pero los problemas podrían surgir después”, advirtió el alcalde González.
SIN RECURSOS
En un recuento de daños se comprobó que algunas carreteras sufrieron el castigo de Alma. Uno de estos trayectos fue el que lleva a Condega, el cual hace poco había sido reparado a un costo de 800,000 córdobas. En esa oportunidad la comuna y el Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal (Inifom) aportaron el dinero para las mejoras.
Explicaron que esta carretera sufrió serios daños por el río Pueblo Nuevo, cuyo curso fue desviado por la tormenta tropical.
“Hago un llamado al Gobierno central, a las instituciones del Estado, a los organismos no gubernamentales, que nos apoyen porque lo que se necesita para restablecer esas vías es maquinaria pesada, el río prácticamente se lanzó sobre la carretera y los daños son tan grandes que no pueden ser reparados por la municipalidad”, dijo ayer el alcalde.
EL PELIGRO NO HA PASADO
Una de las comunidades más afectadas, en Pueblo Nuevo, fue la llamada El Mango. En este lugar aún hay seis viviendas que están en peligro de colapsar por las crecidas de los ríos. La Alcaldía buscará los recursos para evacuar a quienes habitan esas viviendas.
Otro de los municipios que sufrieron la embestida de Alma fue San Juan de Limay, donde todavía no hay luz eléctrica, mientras unas comunidades permanecen incomunicadas. En ese municipio 24 viviendas fueron parcialmente destruidas, informó la alcaldesa sandinista María Gilma Rosales.
Durante una visita del Comité Departamental de Emergencia de Estelí, el ingeniero Raúl Medina, gerente regional de Enacal, explicó que la empresa aportó una planta eléctrica para bombear el agua en el pozo que abastece al casco urbano de ese municipio.
MÁS LLUVIAS
Y mientras la mayoría de los más de 4,000 damnificados ya han regresado a sus hogares, según el teniente coronel Guillermo López, de la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, las “lluvias moderadas con algunas tormentas eléctricas” continuarán en gran parte del territorio nacional.
Salvadora Martínez, pronosticadora de turno del Departamento de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), informó que las lluvias se deben a la presencia de sistemas de bajas presiones. Al mismo tiempo indicó que la onda tropical número cinco podría entrar esta noche al país por el Caribe.
TOMAR CONCIENCIA
Teniendo como referencia los recientes estragos provocados por la tormenta tropical Alma, el experto en temas ambientales del Centro Humboldt, Alejandro Alemán, llamó a las autoridades estatales a elaborar políticas que ayuden a enfrentar cualquier tipo de fenómenos naturales.
“Podemos tener los mismos riesgos incluso que el sur de la Florida en Estados Unidos o Japón, pero somos más vulnerables porque nuestras economías tienen menor capacidad de recibir o enfrentar impactos de este tipo. Hay necesidad de mejorar los sistemas de información climatológica, los mecanismos a través de los cuales se transmite la información en todo el país, mejorar los mecanismos de niveles de riesgos”, agregó Alemán.
Para el especialista, la aparición con mayor frecuencia de fenómenos naturales devastadores es consecuencia del cambio climático, fenómeno que en Nicaragua ha incrementado la temperatura en 1.6 grados centígrados en el último siglo.