Barack Obama se aseguró la nominación presidencial por el Partido Demócrata, y de inmediato su derrotada rival Hillary Clinton expresó su deseo de ser su compañera de fórmula.
Obama logró su aspiración el martes, en base a declaraciones públicas de muchos “superdelegados”, así como el apoyo privado de otros que le confirmaron sus intenciones.
Superó el límite de delegados necesarios para asegurarse la nominación, anticipándose a los resultados de las primarias en Montana y Dakota del Sur, que se celebraron ayer. El senador por Illinois es, así, el primer candidato de ascendencia africana que conducirá a su partido en la disputa por la Casa Blanca.
Obama venció a Clinton en una contienda histórica y se enfrentará al senador republicano John McCain por la Presidencia.
El candidato presidencial demócrata organizó una fiesta para celebrar su victoria en el sitio en que se hará la Convención Nacional Republicana, en Saint Paul, Minnesota. Se trata de un claro desafío a McCain, que será su rival en la contienda por decidir quién será el 44 Presidente de Estados Unidos.
Obama, de 46 años de edad —la misma que tenía John Fitzgerald Kennedy cuando lanzó su nominación presidencial— superó a Clinton, que era la favorita del Partido Demócrata, gracias a una formidable maquinaria política, una organización impecable en materia de recolección de fondos, y un gran carisma personal. Inclusive sus rivales admiten que no hay un fenómeno político parecido en Estados Unidos desde Kennedy.
En una campaña llena de sorpresas, los comentarios de Clinton de que desearía ser la compañera de fórmula de Obama asombraron a propios y extraños. Durante la campaña, Clinton hizo todos los esfuerzos posibles para demostrar que tanto en experiencia, como en materia de seguridad nacional, ella y McCain eran aptos para enfrentar desafíos, pero no Obama.
Según un participante en una teleconferencia en la que participó Clinton y miembros de la delegación legislativa neoyorquina, la representante Lydia Velasquez dijo que la mejor manera de que Obama conquiste el voto hispano y a otros sectores, es que lleve a la ex primera dama como su compañera de fórmula. De inmediato, Clinton respondió: “Estoy abierta” a esa idea.