A Nicaragua se le llamó Granero de Centroamérica porque producía frijoles, maíz y resto de granos básicos para abastecer el consumo nacional y a Costa Rica, El Salvador y Honduras. Esto se lograba con el Banco Nacional de Nicaragua, ya que el Crédito Rural financiaba a los pequeños y medianos productores desde una manzana y a losque no teniendo tierras alquilaban algunas manzanas. El monto del financiamiento les permitía adquirir semillas mejoradas, etc. y como trabajaban con mujer e hijos, tomaban lo correspondiente a los jornales que hubieren pagado a trabajadores y atendían sus necesidades básicas. Con los 248 agrónomos en las 89 agencias de Crédito Rural por todo el país, llegó a cubrirse a 38,900 usuarios, cuyas características estaban bien definidas como sujetos de crédito. Los agrónomos brindaban asistencia técnica y al recomendar el uso de insumos técnicos como semillas mejoradas, fertilizantes, insecticidas, etc. ejercían el control de la prenda agraria y en colaboración con el Incei (Enabas actualmente) cuya función era estabilizar el precio nacional y compraba una gran parte de las cosechas para hacerle frente a futura escasez. El uso de insumos estaba regulado, pues el banco extendía garantía bancaria a las firmas que suplían estos insumos y se les pagaba al vencimiento del contrato. Del monto total de manzanas sembradas de maíz y frijoles el Programa de Crédito Rural financiaba 180,000 manzanas. Se efectuaba cada año un concurso con premios sustanciales para el que produjera el mayor número de quintales por manzana, ya que tradicionalmente se obtenían 15 quintales de maíz por manzana. En una ocasión un campesino produjo 135 quintales por manzana, haciendo uso de todos los elementos para obtener mayor productividad, asistidos y supervisados por el personal agronómico. El Banco Nacional no politizaba el crédito y era un verdadero ente de desarrollo.
Todo esto se perdió a partir de 1979, pues el sandinismo politizó el financiamiento, efectuaba condonaciones y en marzo de 1988 canceló el programa de Crédito Rural, desvalijó al banco y los funcionarios de los gobiernos siguientes también se lucraron y el banco lo cerraron en noviembre de 1997, dejando sin banco estatal a Nicaragua, perjudicando primordialmente a los pequeños agricultores. Nicaragua fue el granero de Centroamérica al amparo de estos procesos. En 1974 el Crédito Rural comenzó a organizar cooperativas agrícolas con verdadero tecnicismo, para favorecer a los campesinos. Ahora dicen los sandinistas que nunca se le brindó atención crediticia a los campesinos. Falacia y mentira, pues ellos son los culpables de que Nicaragua perdiera el título de Granero de CA. Hace dos años estuve en la Cooperativa Dos Pinos, de Costa Rica donde me expresaron que cuando se inició esta asociación y teniendo ganado lechero en su país, los primeros vientres fueron importados de Nicaragua. Nuestro país tenía preponderancia económica y técnica ante los países del istmo. Pero ahora tenemos atraso, pobreza, politización e ignorancia de las cosas buenas que pueden hacerse a favor del pueblo sin aviesas intenciones. Ahora tenemos en el poder a los quebradores de bancos, quienes cancelaron el programa de Crédito Rural que había sido distinguido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como el mejor programa de crédito al pequeño agricultor en Latinoamérica. Hay testigos en todo el país de que esto que expreso fue cierto, ya que todavía existen centenares de agrónomos que vivieron y fortalecieron a Nicaragua. Y lo que es mas importante, hay miles de pequeños y medianos productores que todavía añoran estas bondades sin populismo, politiquería ni abusos a los derechos humanos.