Desde que el Estado comenzó a subsidiar al sector del transporte de pasajeros, los transportistas han recibido más de cinco millones de galones de combustible con un descuento de 1.30 dólar por cada galón. Es decir, el Estado les ha entregado más de seis millones de dólares, y todo esto sin control.
Por eso, el “ordeño” o tráfico del combustible subsidiado es una situación que se extiende, a pesar de las denuncias de los mismos transportistas.
Ayer, el titular de la recién creada Secretaría del Transporte, Franklin Sequeira, se lavó las manos y dijo que esa institución creada para regular el transporte terrestre y acuático, no responde por la transparencia en la entrega del combustible.
“Nosotros definimos a los beneficiarios y su consumo, pero no regulamos la entrega del combustible”, dijo Sequeira.
Hasta el momento, el único mecanismo establecido para la entrega del combustible a bajo precio consiste en que las estaciones de las gasolineras Shell y Petronic definan una bomba para los transportistas, quienes deben hacer largas filas, y luego brindar sus datos legales.
El problema con ese mecanismo es que muchos de los transportistas llenan los tanques de sus unidades, y luego los vacían para convertirse ellos mismos en vendedores del producto. Luego, los mismos transportistas vuelven a “fulear” sus unidades.
“Conocemos de algunos abusos”, reconoció el secretario de Transporte a nivel nacional.
El mismo titular del MTI, Pablo Fernando Martínez, habló de la urgente necesidad de regular la entrega de combustible, para evitar más “ordeños”.
El subsidio a través del combustible rebajado en 1.30 dólares empezó a aplicarse desde el 17 de mayo pasado, aunque el anuncio del beneficio fue hecho por el presidente Daniel Ortega el pasado 16 de mayo, fecha en la cual los transportistas depusieron un paro nacional que ya había durado doce días.
La protesta de los transportistas inició con la demanda de un congelamiento en los precios del combustible y con la instalación de mesas nacionales para discutir la problemática del sector. Nada de eso se ha cumplido.
LAS CIFRAS
Aunque el secretario de Transporte dijo desconocer la cantidad de combustible subsidiado entregado al sector transporte de pasajeros, la cifra podría superar los 38 millones de galones entregados desde el 17 de mayo a la fecha.
La base para la entrega del combustible radica en las cifras oficiales de la cantidad de transportistas interurbanos, taxistas y acuáticos registrados por el MTI y la Policía Nacional.
Tomando en cuenta los números oficiales, en el país hay 25 mil taxis, los cuales consumen como promedio cinco galones de combustible diario.
Entonces, esa cantidad de combustible es la que el Estado le ha entregado actualmente a los taxistas, durante 18 días, con un descuento de 1.30 dólar. Al hacer las operaciones matemáticas del caso, da como resultado la entrega de dos millones 250 mil galones de combustible sólo para los taxistas.
De acuerdo a las cifras oficiales del MTI, en el país hay ocho mil unidades interurbanas. Cada una de éstas recibe, como promedio, veinte galones de combustible diario con un descuento de 1.30 dólar.
Es decir que fácilmente el sector interurbano ha recibido en los últimos 18 días un promedio de dos millones 880 mil galones de combustible con descuento.
En el caso del sector acuático, las cifras del MTI contabilizan 250 unidades.
Cada una de esas recibe, como promedio, cuarenta galones de combustible diariamente. Es decir que desde que el descuento gubernamental está en vigencia, el transporte acuático ha recibido 180 mil galones de combustible.
Para un gran total de cinco millones 310 mil galones durante los últimos 18 días. Y si se toma en cuenta que el Estado debe pagar a las petroleras el descuento que le asignan a los transportistas, entonces se han pagado seis millones 903 mil dólares por el subsidio al sector.
UNOS ABUSAN Y OTROS NO ALCANZAN
Aunque las cifras son altas, Vidal Almendárez, líder de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxis (Fenicootaxi), criticó que algunos transportistas no alcancen o aún no sean beneficiados con el descuento, mientras otros abusan de la falta de control.
“No todas las unidades están siendo beneficiadas, porque no en todos lados hay gasolineras Shell o Petronic para el descuento. Entonces ni sabemos cuántas unidades están recibiendo el descuento, y más si se cuenta el ‘ordeño’ por algunos compañeros”, dijo Almendárez.
Por su parte Rafael Quinto, líder de la Unión Regional de Cooperativas del Transporte Urbano Colectivo (Urecootraco), que también aglutina a varias cooperativas interurbanas, dijo estar preocupado por la falta de negociaciones y acuerdos para la sostenibilidad del sector.
“Estamos preocupados porque se puede generar otra crisis rápidamente, el descuento en el combustible está desapareciendo y aún no se tiene una estrategia para enfrentar el problema”, dijo Quinto.
Desde que los transportistas depusieron el paro, el 16 de mayo pasado, han realizado varios intentos por instalar una mesa de negociación con delegados gubernamentales. Sin embargo, no han tenido éxito.
La Coordinadora Nacional del Transporte (CNT) sigue demandando las negociaciones, en las cuales la inclusión del subsidio al transporte de carga es la prioridad de la agenda.