Paul Pierce y Kobe Bryant jugaron un partido de uno contra uno en una cesta de basquetbol del gimnasio de la UCLA, a mediados del año pasado. En esa fecha ambos eran astros frustrados de la NBA, tras campañas decepcionantes.
Pronto, durante el partido, ambos comenzaron hablar acerca de sus respectivas probabilidades de ser transferidos a otros equipos.
Bryant había criticado duramente a la directiva de los Lakers, por integrar un plantel que no había ganado una sola serie de playoffs en tres años. Boston se había ausentado de la postemporada durante cuatro años, y Pierce estaba preocupado, porque suponía que su canje sería la primera pieza en una reestructuración del equipo.
“Recuerdo que estaba en el gimnasio con Kobe y discutimos quién sería canjeado primero”, dijo Pierce ayer, después de que los Celtics realizaron su primer entrenamiento para la final de la NBA.
Nadie debió pagar la apuesta. Ambos jugadores pudieron quedarse con el único equipo de la NBA con el que habían jugado, y cada cual tiene ahora la oportunidad de darle un título a su respectivo club.
El primer partido de la final, al mejor de siete duelos, será el jueves por la noche, en Boston.
Bryant ha ganado tres títulos de la NBA, cuando formaba una pareja con Shaquille O’Neal y se coronó entre el 2000 y el 2002.