El muelle de Bilwi ayer cobró vida por arte de magia. Atrás quedaron los días muertos, de poco movimiento, cuando la prioridad era la recuperación después del golpe provocado por el huracán Félix, que azotó a Bilwi en septiembre del año pasado.
Ayer, sin embargo, el ir y venir de camiones, camionetas y personas cargando equipo de buceo delataba que iniciaba oficialmente la temporada de pesca en el Caribe nicaragüense.
Ayer en Bilwi amaneció oscuro, con amenaza de lluvia. Los pescadores artesanales, que utilizan la técnica del buceo para capturar langostas, llegaban al puerto preocupados, no por el cielo gris, sino porque este año el Gobierno Central, junto con los gobiernos regionales, decidieron aplicar fuertes normas a la captura de langostas por medio del buceo.
El anuncio desalentó a los empresarios de la pesca, que aducen que las nuevas regulaciones los llevarán a la quiebra. Aseguran que las regulaciones y exigencias son una forma de sacarlos del buceo y obligarlos a reconvertir sus barcos para pescar con trampas o nasas.
DIEZ MESES SIN PESCA
La furia del Félix destruyó Bilwi, dejando en la quiebra a una gran cantidad de familias que dependen de la pesca. Debido a la destrucción dejada por el huracán, que se asentó con todo su poder en la Región Autónoma del Atlántico Norte, los pescadores locales estuvieron cerca de 10 meses sin poder pescar, al no contar con las condiciones técnicas para esta actividad.
Después del paso de Félix, el Gobierno Central, en coordinación con el gobierno regional de la RAAN, prometió apoyar la destruida pesca artesanal, pero esas promesas no se cumplieron y ayer los pescadores regresaron al puerto para poder realizar por lo menos la primera faena de la temporada.
TEMOR POR PÉRDIDAS
“Creo que cuando decidan apoyarnos, los empresarios industriales ya habrán arrasado con los bancos de pesca y no vamos a tener oportunidad de recuperar lo que perdimos”, dijo Jack Downs, un acopiador de los Cayos Miskitos, que la madrugada del 4 de septiembre lo perdió todo a causa del Félix.
Pero el Félix y las nuevas regulaciones no es lo peor que les podría pasar a los pescadores. Las malas noticias continuaron de parte de las empresas pesqueras, que decidieron bajarle el precio de compra a la libra de langosta. Al cierre de la temporada 2007-2008 una libra de langosta se cotizaba en 300 córdobas. En esta nueva temporada las empresas decidieron pagar 250 córdobas por libra.
PESCADORES SIN APOYO
La reducción de 50 córdobas deja a los pequeños pescadores en jaque, sobre todo porque éstos no tienen el beneficio de las exoneraciones al combustible. Esos beneficios van para los grandes empresarios, a quienes el Gobierno les regresa a final de la temporada el Impuesto Selectivo al Consumo.
Un galón de diesel en Bilwi están rondando los cien córdobas, al mismo precio está la gasolina. El Gobierno acaba de otorgarle exoneración al sector transporte, mientras que los pescadores artesanales no han podido lograr beneficios semejantes. A cambio han recibido maltratos de parte de los empresarios que los ven sólo como objeto de producción, se lamentaban ayer.
EMPRESAS JUSTIFICAN PRECIO
El gerente de la empresa pesquera Pasenic Promarnic, Dana Downs, al ser abordado respecto a la reducción en el precio al que compran los mariscos, dijo que con la subida del combustible el precio en los mercados internacionales de las langostas ha bajado. El empresario asegura que “los precios están por el suelo”, a causa de una reducción registrada en Estados Unidos, el mayor mercado para estos productos.