Reclamo al Gobierno y a las empresas
Unas diez empresas son las que, según David López Ordóñez, presidente de la Organización de Ciegos de Nicaragua Maricela Toledo, han dado apertura en el ambiente laboral a las personas no videntes, quienes asegura no son favorecidas con la filosofía emprendida por el sector empresarial de ganar-ganar.
“Los (no videntes) que trabajan son mínimos, porque el tema de la reinserción laboral a las personas con discapacidad es relativamente nuevo y desgraciadamente en la iniciativa privada predomina la idea de ganar-ganar y entonces, al hablar de reinsertar a una persona con discapacidad, como que choca el lema con el lema”, manifestó López.
La apertura no sólo es escasa de parte del sector privado, sino también del gubernamental, dice López, quien cuestiona el hecho de que ni siquiera se dan a la tarea de poner a prueba sus capacidades, mismas que califica de “rendidoras”, pues el trabajo es “mejor valorado ante las pocas oportunidades” que se les brinda.
“Como no se da ese chance, esa oportunidad, entonces seguimos con un alto número de desempleo, pero es ahí donde tenemos que redoblar esfuerzos para hacer comprender tanto a funcionarios como empresarios privados el potencial que encierran estas personas”, afirmó.
Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que en Nicaragua existen alrededor de 50 mil no videntes, de los cuales sólo 2 mil 500 se encuentran organizados y logran gozar de algunos benefi cios, como capacitaciones.
También existe un gran número de no videntes que son “invisibilizados” por sus propias familias.