Italia, Francia y Holanda, tres gigantes del fútbol mundial, arman el “grupo de la muerte” de la Eurocopa 2008, que completa Rumania, en una llave C que vivirá otra edición de la final del Mundial 2006 entre italianos y franceses.
No habría grandes torneos sin un grupo de la muerte y el sorteo quiso que el campeón mundial Italia vuelva a cruzarse con la selección de Raymond Domenech, como en las clasificaciones para Suiza y Austria.
Cuando Domenech vio que Jürgen Klinsmann sacaba la bolita de Italia, su cara lo dijo todo. Luego reconoció que “rezaba para que no cayera Italia en el inicio del sorteo”.
Franceses e italianos parecen no querer separarse: final de la Eurocopa 2000 (éxito galo), la del Mundial 2006 (triunfo azzurro) y luego clasificación de esta Eurocopa, lo que sólo hace alimentar más la rivalidad y también las polémicas que han traído algunas declaraciones de Domenech.
Minutos después del sorteo, el partido ya comenzaba a calentarse cuando un periodista italiano apuró a Domenech: “El 17 de junio (fecha del partido) no va a ser tan fácil para Francia, porque esta vez va a estar Materazzi en el campo, pues estuvo suspendido en el duelo de clasificación”.
“Pregunta tonta”, soltó luego Domenech, casi tocado en el centro de su corazón con aquellos recuerdos del cabezazo que dio Zinedine Zidane al defensor del Inter que lo había provocado.
Coincidencias del destino, Francia e Italia basarán gran parte de sus esquemas en jugadores que compartieron vestuario y éxito en el Bayern Múnich: el delantero italiano Luca Toni y el mediapunta galo Franck Ribéry.
ALEMANIA DOMINA EL “B”
Alemania parece no tener un adversario de envergadura en el grupo B, donde Croacia y Polonia están condenados a luchar por el segundo puesto, según los pronósticos, mientras que Austria cuenta con su público para soñar con los cuartos.
Alemania quiere abrirse paso para repetir su título de 1996 y romper una racha sin trofeos desde aquella epopeya en Inglaterra. Tras “su” Copa del Mundo, el cambio al frente de la selección se hizo lentamente, llevando al adjunto de Jurgen Klinsmann, Joachim Löw, a tomar las riendas que supo conducir con autoridad en las eliminatorias europeas.
Alemania se encaminó hacia Suiza y Austria sin despistes, convirtiéndose en el primer país en sellar su pasaje a la Eurocopa 2008.