No basta con la basura ni las aguas sucias de las casas vecinas. Ahora hasta las aguas negras de las tuberías de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) recorren varios kilómetros de cauces capitalinos.
Desde hace más de seis meses, los técnicos de Enacal desviaron las tuberías del alcantarillado sanitario hacia algunos tramos de los cauces capitalinos, debido a la ejecución de varias obras dentro del programa de saneamiento del Lago de Managua. Las obras fueron concluidas y hace varias semanas las tuberías fueron reubicadas.
Sin embargo, Enacal registró una fuga en el sistema y eso provoca que las aguas negras sigan cayendo a los cauces de la capital, indicó Marcelino Jiménez, coordinador del proyecto de saneamiento del Lago de Managua.
Según explicó Jiménez, el principal problema se origina por un derrame en el alcantarillado sanitario ubicado en la zona del barrio La Fuente, y eso provoca que las aguas negras corran por el sector del cauce que pasa por el puente El Edén.
El tramo de los cauces que pasan por el barrio Jorge Dimitrov y el reparto Shick también están transportando las aguas negras, aunque Enacal aún no especifica si eso también se origina en el problema del barrio La Fuente.
Enacal tampoco ha informado cuándo se solucionará el problema, que en general contamina más al Lago Xolotlán, pues las aguas de los cauces de Managua van a parar al cuerpo de agua.
Mientras tanto, los vecinos del sector ya se quejaron del mal olor y advierten el temor de un posible brote de enfermedades.
“El mal olor es insoportable, aunque por suerte la corriente del cauce aún no crece mucho”, indicó Juana Orozco, habitante del sector ubicado en las cercanías del puente El Edén.
Orozco, quien tenía en brazos a su pequeña hija de dos años, indicó que el mal olor y las moscas son peores en el sector del barrio María Auxiliadora Dos. “Ahí la corriente en el cauce es más fuerte, y hay más moscas”, dijo.
Además del conflicto originado a raíz del problema de Enacal, muchas familias vierten sus aguas negras, a través de tubería artesanal, en un gran trayecto de los 246 kilómetros de cauces que cruzan la capital.
En su momento, el alcalde capitalino, Dionisio Marenco, indicó que “mucha gente echa sus aguas negras a los cauces y eso definitivamente detiene a los trabajadores que están realizando la limpieza”.
Sólo en la limpieza de las calles y cauces, la comuna invirtió este año más de ocho millones de córdobas, según informó el vicealcalde Felipe Neri Leiva Orochena.