Con tres impactos de bala en su cuerpo resultó el campesino Marcial Uriel Castellón, de 39 años, originario de la comarca El Tequezal, Somoto, cuando un sujeto desconocido empuñando un fusil AK, y cubierto el rostro con un casco de protección para conducir moto, descargó un magazine de 30 proyectiles con intenciones de impactarlos todos en la humanidad de su víctima.
Los disparos los recibió Castellón en su mano izquierda, en el abdomen con salida en el costado derecho y en el muslo izquierdo, mientras el caballo que montaba murió en el lugar de los hechos.
DE PRONTO LO SALEN RAFAGUEANDO
De acuerdo con la información brindada ayer por el segundo jefe de la Policía de Madriz, comisionado Edmundo Vindell, a eso de las 2:00 p.m. del sábado pasado, Castellón se dirigía montado a caballo a la comunidad de El Tamarindo, después de regresar de Somoto, cuando un hombre salió de pronto de los arbustos disparando con un fusil AK, logrando impactar al campesino y matar a la bestia.
El autor de los hechos se dio a la fuga sin que todavía haya sido capturado.
Las autoridades investigan el caso y no se descarta que este hecho esté relacionado con rencillas vecinales, ya que existe un antiguo conflicto entre familias campesinas de esas zonas, donde varios miembros han perdido la vida por pleitos.
LE HARÁN CIRUGÍAS RECONSTRUCTIVAS
LA PRENSA visitó en una de las salas del Hospital Juan Antonio Brenes Palacios, de la ciudad de Somoto, a Castellón, quien aunque está fuera de peligro aún deberá continuar hospitalizado, porque será sometido a varias cirugías reconstructivas.
Castellón relató que ese día regresaba de hacer varios mandados cuando de pronto vio salir las balas que inicialmente impactaron en la bestia (caballo) que montaba, mientras otras pegaban en su cuerpo.
“Yo iba acompañado de otro familiar que caminaba a pie y lo único que logré ver fue a la persona con un casco de moto cubriéndose la cara y disparándome con un AK”, sostuvo el afectado.
Agregó que la caída de su caballo impactado mortalmente por la “lluvia” de balas le salvó la vida, porque las ráfagas de proyectiles disparados con el fusil de guerra lo hubiera “pasconeado”, pero por suerte sólo recibió tres disparos.