Una manzana de tierra por cabeza de ganado es la relación promedio que trabajadores y productores ganaderos de Muy Muy consideran que es posible mantener de forma permanente en las fincas de ese municipio, situado al este del departamento de Matagalpa.
Pero, en un lote de 730 manzanas (630 de pastizales y 100 montañosas), Josefa Reyes de Rivas llegó a tener supuestamente más de tres mil 600 cabezas de ganado vacuno y caballar que, junto a otros bienes muebles e inmuebles, le fueron indemnizadas por el Estado, según información que aparece en la página web de la Procuraduría General de la República (PGR) y una escritura pública número 42 en poder de LA PRENSA.
La ratificación del cuantioso inventario fue hecho aún cuando la Oficina de Cuantificación de Indemnizaciones (OCI) consideró que la relación de casi seis cabezas de ganado por manzana de tierra era imposible en esa zona, según indica una nota al pie del avalúo de inmueble que realizó el Departamento de Auditoría Operativa de la OCI.
“La valoración de este ganado (tres mil 655 animales) se efectúa tomando como referencia la ratificación del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA) (agosto/9/96), la relación cabezas por manzana con el ganado descrito en la ratificación y el área empastada es de 5.80 cabezas por manzana, relación que desde el punto de vista técnico no es posible obtenerla y con mucha mayor razón en la zona de San Ramón (sin riego)”, dice la nota al pie.
Además, Reyes de Rivas, madre del magistrado presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, presuntamente fue indemnizada por bienes que correspondían a algunos de sus diez hermanos, señaló Rigoberto Reyes Herrera, su sobrino.
Roberto Rivas Reyes ha entrado en fuertes contradicciones con LA PRENSA desde que este Diario hizo público el uso frecuente que hace de un avión privado supuestamente de su propiedad. Entre amenazas, el funcionario, que es miembro del CSE desde 1994, ha dicho que el tema del avión “es de su vida privada”.
Rivas no quiso hablar con periodistas y llamó y habló con el Director de LA PRENSA, Jaime Chamorro Cardenal, para explicarle que ese reclamo no es de él, sino de su progenitora y de todos sus hermanos (los hermanos de Rivas).
HERENCIA ENTRE ONCE
El fallecido ex general de la Guardia Nacional (GN), José Rigoberto Reyes Arauz, fue dueño de la antigua hacienda Ranchería, que estaba integrada por varios lotes y cuya extensión total superaba las cinco mil manzanas de tierra, pero hizo promesas de venta para dividir la propiedad y las mejoras —además del ganado y bestias que tenía— entre sus once hijos: Leticia, Rigoberto, Luz Marina, Armando, Enrique, Horacio, Óscar, Nena, Mauricio, Margarita y Josefa Dolores Reyes Valenzuela, quienes conformaron la sociedad “Ranchería Reyes & Cía. Ltda.”
Ranchería estaba constituida por varios lotes: El Coyolar, El Gavilán, El Horcón, La Garnacha, La Carlota, San José y Ranchería, en el último es donde estaba la mayor parte de la infraestructura, además de maquinarias y otros bienes.
Según Reyes Herrera, a su tía Josefa “le correspondía… no sé si era un 18 por ciento del ganado y después a nosotros nos correspondía un 9 por ciento de los animales”.
Pero, de acuerdo con la promesa de venta autorizada el 25 de abril de 1976, por el notario Juan José Mairena e inscrita en el Registro de la Propiedad de Matagalpa, a Reyes de Rivas le tocó “la cuarta parte indivisa de la finca denominada Ranchería”, así como “la octava parte del ganado vacuno y caballar existente en la hacienda...”
CONFISCADA
En la década de los ochenta, toda la propiedad Ranchería fue confiscada por el Gobierno sandinista, que la entregó a beneficiarios de la Reforma Agraria.
En escritura pública número 42, del notario Francisco Antonio Lezama Zelaya, relata que la propiedad confiscada no fue inscrita en el Registro de la Propiedad de Matagalpa, por lo que, durante el Gobierno de la señora Violeta Barrios de Chamorro, Josefa Reyes de Rivas, presuntamente a través de su hijo Roberto, inició el reclamo por la parte de la finca que le correspondía.
Según una constancia emitida el 9 de agosto de 1996 por el entonces ministro-director del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA), Álvaro Fiallos Oyanguren, la hacienda Ranchería, junto con todas las mejoras, cultivos, infraestructura y el ganado, no podía ser devuelta porque seguía ocupada por los beneficiarios de la Reforma Agraria.
A través de ese documento, Fiallos ratificó que “al momento de la afectación”, en la propiedad La Garnacha existía un cuantioso inventario que incluía una casa “con 200 años de existencia con todo confort”, campamentos para trabajadores, maquinarias e implementos agrícolas, establos, vehículos, más de tres mil cabezas de ganado y más de 450 equinos, entre otros bienes.
Pero, de acuerdo con el avalúo de la OCI, 630 manzanas de La Garnacha eran pastizales “india jaragua” y otras cien eran de montaña y tacotales.
La cláusula tercera de la escritura pública número 42, de aceptación de indemnización y finiquito, dice que la OCI, adscrita al Ministerio de Finanzas, dictó resolución ordenando se emitieran bonos de pago por indemnización, por la suma de nueve millones 217 mil 272.74 córdobas (poco más de un millón de dólares al cambio de la época).
El notario del Ministerio de Finanzas, Francisco Lezama Zelaya, actualmente fallecido, envió una carta a la Tesorería General de la República, a cargo de Sonia Hernández de León, con copia a Leopoldo López G., viceministro de Finanzas, y Ramiro Balladares, director general de la OCI, en la que adjuntó la escritura pública 42 para que se procediera al pago de la indemnización a Josefa Reyes de Rivas.
La escritura pública 42 detalla todos los bienes por los cuales se indemnizó a Reyes de Rivas, pero curiosamente no refleja la cantidad del ganado.
“NO HAY FORMA DE MANTENERLOS”
Aníbal José Hernández Zapata, mandador de la finca Las Lomas, propiedad colindante con Ranchería, considera que “nunca alcanzaría esa cantidad de animales (tres mil 655) en esa extensión (630 manzanas) (…); en todas las tierras (de Ranchería) tal vez, pero sólo en ese lugarcito (La Garnacha) ahí no, nunca”.
Igual opinó Rommel Valenzuela —hijo de Reynaldo Valenzuela Castillo, dueño de Las Lomas y actual propietario de la mayor parte de Ranchería—, explicando que con las características de la zona “lo más que se puede tener es un animal por manzana”.
“Esa cantidad es para que tengás nada más tierras (sin pastos). ¿Cuándo los vas a mantener? No hay forma de mantenerlos”, dice Rommel Valenzuela.
Mientras tanto, al escuchar el inventario citado en la constancia que emitió Fiallos, Rigoberto Reyes Herrera expresó: “Todo eso que usted menciona ahí existió en lo que es Ranchería en total, no en La Garnacha (…) Ahí usted menciona parte de lo que nos correspondía a nosotros y cuando digo a nosotros es a mis (seis) hermanos y a mí”.
“Menciona la casa-hacienda, las pilas para baños (de inmersión del ganado), el campamento, los corrales, una serie de cosas que nos correspondían a nosotros. Y otra cosa, por ejemplo, menciona los tractores y los carros, y eso le correspondía a Armando Reyes”, agregó.
Sin embargo, la OCI acató la ratificación del inventario hecha por Fiallos para que el Estado indemnizara a Reyes de Rivas por tres mil 655 animales, entre reses y equinos que supuestamente existían en La Garnacha.
PLEITO PENDIENTE
Reyes Herrera sostuvo que aún tiene pendiente un reclamo ante la OCI, pero que “Roberto (Rivas) estuvo gestionando y parece que recibió, no sé pues, no sé si ese documento (constancia del INRA) habla de once millones de córdobas”.
“Ellos (en la OCI) dicen que le pagaron a Roberto Rivas, o sea a doña ‘Chepita’, pero verdaderamente no les correspondía ni la casa-hacienda ni las pilas ni los campamentos y nada de eso, porque eso era parte de nosotros”, agregó Reyes Herrera.
Según el primo del magistrado electoral, “en La Garnacha lo único que había era una casita muy vieja (…), de todas maneras a mí me indemnizó el Estado en parte, porque quedó pendiente de indemnizarme y siempre hay la discusión de que eso fue indemnizado a doña ‘Chepita’ por medio de Roberto, su hijo. Bueno, siempre es esa la discusión y por esa razón nunca actúan para terminar de pagarme”.
También aseguró que el Estado aún les debe a los hermanos Reyes Herrera el nueve por ciento del ganado que había en Ranchería cuando esa propiedad fue confiscada.
“Dicen que ya se lo pagaron a él (Roberto Rivas), pero yo no tengo nada que ver porque nadie puede cobrar el ganado que yo lo tenía en promesa de venta (…), cuando me dieron una indemnización la recibí, pero la razoné y firmé que no había sido indemnizado correctamente y que tenía pendiente tales y tales situaciones”, dijo Reyes Herrera.
Indicó que “ya me he metido en bastantes complicaciones, me ha costado caro pelear directamente con Roberto, porque Roberto ha recibido apoyo”.