La Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua necesita por lo menos tres aviones de ala fija interceptores, para capturar aviones en vuelos sospechosos; tres aviones de mediana capacidad, para aterrizar y despegar desde pistas rústicas; y entre tres y cinco helicópteros.
Al cumplir su 29 aniversario de existencia, la demanda sigue siendo la misma que cuando cumplió su 28 cumpleaños, pues siguen enfrentando los problemas de recursos, dice el jefe de la Fuerza Aérea, coronel Jorge Miranda Jaime.
Los aparatos aéreos militares ya han cumplido un 75 por ciento de su vida útil, aunque el funcionario militar asegura que les dan constante mantenimiento para aprovechar los recursos con que cuentan. Además, estima que para la enseñanza de la tripulación requieren de helicópteros más ligeros que los viejos MI-17.
El jefe de la Fuerza Aérea desconoce el monto que deben invertir para reemplazar los viejos aparatos. El precio es variado, pero un helicóptero ligero oscila entre 500 mil dólares y 800 mil dólares, mientras una aeronave de ala fija puede costar entre seis millones de dólares y 12 millones de dólares.
A la fecha, entre 15 y 17 aeronaves de la Fuerza Aérea “están volando y no es porque queramos no tener volando el resto, el problema es el recurso financiero”. No obstante, señaló que en caso de una emergencia pueden disponer hasta de 20 aeronaves, seis de estos aparatos son helicópteros.
Indicó Miranda Jaime que el presupuesto asignado al Ejército es bastante limitado, por lo que al resto de aparatos aéreos únicamente les dan mantenimiento a los fuselajes, y les realizan reparaciones, en caso de que puedan obtener los recursos necesarios, puedan comprar motores, agregados principales, palas, hélices entre otros que les permitan ponerlos a volar.
Miranda indicó que tienen identificadas las capacidades disponibles con sus aviones y helicópteros. Por ejemplo, mencionó que tienen dificultades para operar con mayor capacidad en el caso de los vuelos sospechosos. “Por lo tanto, necesitamos aviones que nos permitan poder interceptar y capturar o por lo menos darles seguimiento, y entregar esa aeronave ya sea a Honduras o El Salvador. O a Costa Rica en caso si va de Norte a Sur”, expresó el jefe militar.
También necesitan perfeccionar los mecanismos de adiestramiento en la tripulación en lo que respecta a helicópteros. “No tenemos problemas en el adiestramiento de los pilotos de ala fija, porque contamos con aeronaves que nos permiten llevar el adiestramiento de lo simple a lo complejo; no así con la preparación de los pilotos de helicópteros, ya que el piloto nuestro de helicóptero empieza a volar con el MI-17, que metodológicamente eso no es correcto”, sostiene el militar.