Los ataques de tres mujeres suicidas y una bomba detonada al lado de una carretera causaron ayer por lo menos 57 muertos y casi 300 heridos, dijeron las autoridades.
Los ataques fueron un golpe para los recientes avances en materia de seguridad, que situaron la violencia en sus niveles más bajos en cuatro años.
Las tres atacantes suicidas detonaron sus chalecos cargados de explosivos en medio de una procesión en Bagdad, momentos después que fuera detonada una bomba al pie de una carretera, matando por lo menos a 32 personas e hiriendo a 102, dijeron las autoridades iraquíes.
En la ciudad norteña de Kirkuk murieron 25 personas y 185 resultaron heridas al ocurrir una detonación en medio de una multitud de curdos que protestaban contra una ley electoral provincial, según las autoridades.
La policía municipal dijo que los restos encontrados en el lugar indicaron que el atacante fue una mujer. El alto mando estadounidense confirmó que se trató de un atentado suicida, pero carecía de información para confirmar que se trataba de una mujer.
“A las 8:00 de la mañana (11:00 p.m. del domingo en Nicaragua) tres mujeres atacantes suicidas detonaron sus cargas entre los peregrinos que se dirigían a Kazimiyah” , dijo un vocero militar en Bagdad, el brigadier general Qassim al-Moussawi, en una declaración distribuida por la internet. La mayor parte de los muertos eran mujeres y niños, dijeron la Policía y los funcionarios de Salud.
“Oí cómo lloraban y gritaban mujeres y niños y vi una mujer calcinada mientras yacían cadáveres por todas partes en la calle en medio de charcos de sangre”, dijo en el hospital donde era atendido Mustapha Abdullah, un hombre de 32 años.