Lucía Vargas C.
El son de las guitarrillas y el violín de “talalate” (nombre de un árbol) sobresale en la fiesta dedicada a Santiago Apóstol.
Los Diablos es la danza tradicional que tiene más de siete décadas de acompañar al mimado de los jinotepinos. Se observan con trajes engalanados de colores y sus coronas adornadas con espejos.
Ayer Santiago, el Mayor, salió de su iglesia al mediodía para una vez más encontrarse con San Marcos, frente al beneficio Santa Rosa, y patentar el mensaje de amistad y solidaridad entre los pueblos cercanos.
Esta vez Santiago es el anfitrión y los invitados son San Marcos y San Sebastián. La imagen de San Antonio de Padua se unió a este famoso encuentro.
EN DOLORES
En Dolores, a las 2:30 p.m. les esperaba San Sebastián, patrono de Diriamba, y luego del apoteósico saludo de sus devotos, las ancestrales imágenes fueron cargadas por sus cabildos hasta la parroquia Santiago, de Jinotepe.
Hoy 25 de julio, día principal de la fiesta, se llevará a cabo la procesión más importante dedicada a este gran santo que ofrendó su vida a Cristo. La misa solemne de las 11:00 a.m. será presidida por monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua.
TRES MENSAJES
Durante la homilía de ayer, el padre Rafael O’farril Bermúdez, vicario foráneo de Carazo, insistió en tres puntos importantes.
Lo primero a lo que se refirió es a la unidad y la conversión de los pueblos, pues dijo que el tope nació para acabar con la pugna entre los diriambinos y jinotepinos. “¿Cuál es el espíritu del sentir de esta fiesta? El entendimiento y la unidad. No se hizo un tope para tomar licor ni hacer culto al demonio”, dijo.
El otro tema que citó fue usar los oídos para escuchar el llamado de Dios.
Finalmente dijo que el pueblo y el comité sobrepasaron las expectativas en todos los sentidos, pues la Providencia Divina se ha hecho sentir para garantizar los alimentos a los fieles de votos.
BAILE AUTÓCTONO
Hablar de “Chago” es sinónimo de historia y cultura. Como todas las fiestas, tiene sus propias raíces, gastronomía, música y danza.
“La familia Guevara mantiene la tradición de sacar el baile de Los Diablos desde hace 25 años”, dijo Ramón Laguna, quien dirige el grupo junto a su esposa, Maribel Guevara.
Esta danza está compuesta por 110 integrantes, quienes de esa forma pagan sus promesas al santo. Bailan al son de música de cuerdas, cuyos instrumentos son meramente autóctonos.
Ramón Alfredo Guevara Hernández forma parte del grupo de cuatro integrantes, todos son campesinos originarios de la comunidad El Ojochal y nunca han tenido escuela para elaborar instrumentos, ni mucho menos interpretar los sones.