La economía de Nicaragua ha incursionado en un escenario estanflacionario, o sea una combinación de estancamiento de la producción y aceleración de la inflación. En el primer trimestre del año, último dato oficial disponible, el desempeño económico de Nicaragua mostró una levísima tasa de crecimiento interanual de 0.4 por ciento y, de acuerdo con mis estimaciones, en el segundo trimestre se podría observar un crecimiento trimestral de la producción entre cero y uno por ciento. Esa pronunciada desaceleración de crecimiento económico desde 7.3 por ciento en el segundo trimestre de 2007 se ha visto acompañada de una galopante inflación, que acusa el nivel 12.4 por ciento acumulado en el primer semestre y el nivel de 24 por ciento acumulado en el período junio 2007-junio 2008. Simultáneamente, el costo de la canasta de consumo básico se ha elevado 33 por ciento en los últimos doce meses y el costo de los 23 alimentos incluidos en dicha canasta absorbe el 95 por ciento del salario promedio nacional. Considero que es urgente que los formuladores de políticas públicas traten de reanimar el aparato productivo y amortiguar la inflación.
El público se refugia en el dólar estadounidense —no tiene otra alternativa— para protegerse de la fuerte presión inflacionaria, al registrarse en el primer semestre de este año un aumento de 160 millones de dólares hasta 1,750 millones de dólares en los depósitos en dólares en el sistema financiero nacional. Eliminando el humo inflacionario, la tenencia de activos monetarios en córdobas refleja una drástica caída de 23 por ciento en el volumen de los depósitos a plazo, un aumento de siete por ciento en el volumen de los depósitos de ahorro, un incremento de cinco por ciento en el volumen de los depósitos en cuenta corriente y una severa contracción de 12 por ciento del dinero que circula fuera del sistema financiero nacional.
Gracias a ese comportamiento de la liquidez, el aumento semestral de las reservas internacionales brutas de la banca central fue de US$26 millones hasta US$1,130 millones, mientras que el Presupuesto Nacional ejecutado en el primer trimestre de este año mostraba un superávit equivalente a 37 millones de dólares, que es superior al de nueve millones de dólares observado en el mismo período del año pasado, influenciado por la subejecución de la construcción pública. Por esto estimo que el FMI afirmó que “la economía nicaragüense continúa desempeñándose de manera satisfactoria a pesar de los desafíos presentes que muestra en contexto internacional, los que incluyen mayores precios de petróleo y de otros productos primarios”.