Gonalo Amaral, el inspector luso cesado cuando investigaba la desaparición de Madeleine McCann, presentó como un héroe, rodeado de admiradores, el libro que acusa a los padres de esta niña de simular su rapto y ocultar el cadáver.
Amaral, quien se jubiló anticipadamente a los 48 años tras ser relevado del caso en octubre pasado, no se mostró preocupado por la posibilidad de que le demanden por el contenido del libro, que consideró una reivindicación de su nombre y del trabajo de su equipo, pero también un homenaje a Madeleine.
En medio de un tumulto de cámaras, admiradores con carteles que le felicitaban a gritos y curiosos en busca de autógrafos, el ex inspector optó por no comentar una posible demanda de los padres de la niña británica, Kate y Gerry McCann, a los que expresó además sus condolencias por la pérdida de una hija.
El ex inspector reiteró la tesis del libro que considera probado por los investigadores que Madeleine murió la noche del 3 de mayo de 2007 en el apartamento de la costa portuguesa, donde estaba de vacaciones con sus padres y aseguró que su publicación pretende “contribuir a la investigación y a que prevalezca la verdad”.
La obra, Maddie la verdad de la mentira, cuenta en 216 páginas numerosos detalles de la investigación policial y recoge sospechas y hechos comprometedores para los McCann, que fueron exculpados de su condición de sospechosos cuando la Fiscalía portuguesa decidió el pasado lunes archivar el caso.
El texto concluye que Madeleine pudo morir “como resultado de un trágico accidente”, que “hubo una simulación de rapto” y que los padres “son sospechosos de participar en el ocultamiento del cadáver”.
Amaral negó que en su obra haya un propósito de venganza, aunque reconoció que desea limpiar su nombre y el de su equipo tras haber sido vilipendiados, sobre todo por la prensa británica.
El ex policía criticó que el caso haya sido archivado cuando considera probado por los equipos policiales de Portugal y el Reino Unido la muerte de la niña.