Francisco Rodríguez no mira con la rabia de Jonathan Papelbon, no frunce el ceño como Lee Smith, y sus mandíbulas no están apretadas como las de Rich Gossage.
Y no es que se parezca a Mariano Rivera, quien enseña la serenidad de un predicador, mientras oculta su determinación feroz de dar la estocada en el momento preciso. Rodríguez luce como un chavalo que va de paseo, pero que se electriza al lograr su cometido.
Este venezolano de 26 años y 188 rescates en su carrera, es el más eficaz taponero del beisbol. Ha salvado 42 juegos y va rumbo a un nuevo récord. La marca son los 57 de Bobby Thigpen, de Chicago, en 1990.
¿Hasta dónde llegará? Rodríguez es el relevista que más rápido llegó a 40 salvados en la historia y con los Angelinos tiene un gran chance de seguir brillando. Es un equipo de poco poder ofensivo, lo que conduce a juegos apretados, y el eficiente bullpen, no le obliga a trabajar más de una entrada. Eso garantiza oportunidades sin desgastarse.
Rodríguez debe imponer récord de salvados, pero un récord no define la grandeza histórica de un jugador, y menos en este rubro. Hay un tipo de salvado que se ve de reojo, sobre todo cuando se obtiene distante del peligro. Y vencer sin peligro es ganar sin gloria.
Mire a Thigpen. Jamás se le menciona entre los 10 mejores taponeros que han existido. Rodríguez ha salvado 42 partidos y en 36 de ellos entró con bases limpias. Y sólo en 19 ocasiones ha salvado por diferencia de una carrera. Los demás han sido juegos holgados. Pero las reglas son así y Rodríguez sólo hace su trabajo.