La FAO ha lanzado un proyecto para prevenir la llamada enfermedad de “las vacas locas” (encefalopatía espongiforme bovina, EEB) en los siete países centroamericanos y República Dominicana.
El objetivo es fortalecer la capacidad de los servicios veterinarios para una prevención integral de la EEB, teniendo como eje central el aseguramiento de la inocuidad de los piensos bajo un contexto de buena alimentación animal en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
Con un presupuesto de 473 mil dólares, el proyecto apoya la economía de estos países, basada principalmente en los recursos agrícolas y pecuarios. La EEB es una de las enfermedades que más consternación y preocupación ha provocado en los sistemas pecuarios y de salud pública a nivel mundial.
Su aparición gradual en diferentes lugares geográficos puso en evidencia las graves repercusiones que genera y, en particular, la vulnerabilidad de los sistemas de prevención de países altamente desarrollados donde se ha presentado.
REVOLUCIÓN GANADERA
Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana han abierto su comercio mediante la suscripción progresiva de grandes acuerdos comerciales con otros países y bloques comerciales, por lo que se hace necesario una revisión y armonización de los marcos normativos que sustentan la prevención de la EEB y la producción de piensos basada en los estándares internacionales, que les permitirá no sólo una prevención efectiva de la enfermedad, sino también cumplir con los requisitos sanitarios de mercados internacionales desarrollados.
El continente americano se mantuvo libre de la enfermedad hasta el año 2003, cuando se detectó un caso en Canadá y luego en 2005 en forma nativa en Estados Unidos.
El impacto económico de los brotes alcanzó los 1,500 millones de dólares para Canadá y entre 3 y 5 mil millones de dólares para EE.UU. A nivel mundial, desde su aparición hasta julio 2008 se han registrado 186 mil 955 casos confirmados en 25 países.
La región de América Latina y el Caribe ocupa el primer lugar mundial en producción de carne bovina y es el segundo productor de leche. La población bovina del continente representa el 36 por ciento del total mundial y estudios recientes sobre las tendencias en la producción bovina indican un gran potencial de crecimiento.
Ello involucra una gran responsabilidad y desafío para el sector pecuario, para hacer frente al masivo incremento global de la demanda de alimentos de origen animal, producto del crecimiento de la población, la urbanización y el aumento del ingreso en los países en desarrollo, dentro del contexto de la denominada revolución ganadera.