El huracán Dolly embistió las costas de Texas ayer con torrenciales aguaceros y feroces vientos, arrancando tejados, derrumbando carteles y dejando a miles de hogares sin electricidad.
El huracán llegó a tener vientos de 160 kilómetros por hora (100 millas por hora). Sin embargo, luego se debilitó como huracán de categoría uno al sobrevolar tierra.
El peor temor de las autoridades locales —de que colapsarían los diques que sostienen al río Bravo y que ello causaría inundaciones masivas— se disipó cuando Dolly se adentró 56 kilómetros (35 millas) al norte de la frontera con México con categoría dos. Luego pasó por South Padre Island y se debilitó a categoría uno con vientos de 153 kph (95 mph).
“Los diques están aguantando bien”, dijo Johnny Cavazos, de los servicios de emergencia locales. “No hay indicio de que el agua vaya a abrumar los diques”.
A pesar de los pronósticos, el huracán no azotó la desembocadura del Río Bravo. Se temía que lo haría y que ello causaría devastadoras inundaciones a ambos lados de la frontera. Las tormentas atribuidas a Dolly llegaron hasta Houston, a 640 kilómetros de la costa texana.
DAÑOS EN MÉXICO
En México, los campos quedaron cubiertos de agua, las palmeras se doblaron por la fuerza del viento y las playas fueron clausuradas.
María Miguel, de 102 años, y siete miembros de su familia abandonaron su vivienda precaria en la aldea pescadora de Higuerilla y pernoctaron en un centro de convenciones de Matamoros.
Soldados mexicanos intentaron rescatar a las personas atrapadas en el delta del Río Bravo. Los soldados lucharon con el oleaje en una lancha neumática para rescatar por lo menos a una familia atrapada en su vivienda, mientras que otras personas tierra adentro se negaron a acudir a los refugios gubernamentales, dijo la vocera de Matamoros Leticia Montalvo.
“Es gente que no quería salir y ahora están en problemas. No tenemos muchos datos”, agregó Montalvo.
En la localidad texana de South Padre Island, el tejado de un edificio de apartamentos se desplomó parcialmente en la madrugada del miércoles, aunque según los residentes no hubo heridos. Melissa Zamora, vocera de la aldea, dijo que el desplome del tejado causó una fuga de agua, por lo que varios residentes fueron trasladados.
La carretera que une la isla con tierra firme seguía clausurada ayer por la mañana.
El vocero de los servicios de emergencia de South Padre Island, Dan Quandt, dijo que los vientos aumentaron a unos 80 kph (50 mph).
Mas de 13,000 usuarios se quedaron sin electricidad en el condado texano de Cameron, donde se encuentra Brownsville, dijo la empresa de servicios públicos AEP Texas. Igualmente falló la electricidad de la isla de South Padre.
A las 1500 GMT (09:00 a.m. en Nicaragua) el vórtice del huracán de categoría dos estaba a 48 kilómetros (30 millas) al este de Brownsville.