Con los ánimos exaltados y tras una larga reunión que sostuvieron con los directivos de la Federación Nicaragüense de Atletismo, Jessica Aguilera y Juan Zeledón, desmintieron las declaraciones de las “malas condiciones” a las que han sido sometidos durante su preparación para los Juegos Olímpicos que se realizarán en Beijing.
Aguilera y Zeledón habían declarado anteriormente a varios medios escritos que no estaban siendo alimentados adecuadamente, asimismo que los habían obligado a competir en pruebas que no eran su especialidad.
Aguilera competirá en los 100 metros planos, donde nunca ha hecho una marca nacional, la cual pertenece a Auxiliadora Lacayo. “Yo dije que mi especialidad es valla, pero nunca que no estaba preparada para los 100 metros. Me he estado preparando durante seis meses para esta competencia”, dijo Aguilera, luego que salió de la reunión con la Federación.
En cuanto a la mala alimentación y hospedaje que recibían en el IND, la atleta de origen somoteño explicó que todo fue un malentendido y que el día que estaban comiendo gallo pinto “fue pura casualidad”.
“Ese día que nos tomaron la foto comiendo sólo gallo pinto fue pura casualidad. Esa noche la señora de la cocina se tenía que ir temprano y no hicimos ningún comentario acerca de la comida. La alimentación que nos están dando es mucho para de donde somos procedentes, todo lo que han dicho es un malentendido ”, explicó.
Respecto al entrenador que llevan a los juegos, Héctor Vanegas, quien se especializa en jabalina y no en velocidad, María Antonieta Ocón, presidenta de la Federación, expresó que no se puede cambiar porque éste debía ser inscrito con meses de anterioridad, justo cuando se pensaba que Dalila Rugama daría la marca mínima (56 metros) en lanzamiento de jabalina.
“El Comité Olímpico Internacional pide con anticipación el nombre del entrenador y se pensó que Dalila clasificaría, pero cuando no dio la marca, era imposible cambiar a Vanegas, quien se especializa en jabalina, pero está capacitado para entrenar a atletas de velocidad”, aseguró Ocón.