Joven de 22 años sobrevivió a disparos, pero su caballo murió
Oniel Otero Valverde, un joven de 22 años, dice que no supo cuándo se bajó de su caballo al sentir que desconocidos lo cargaron a balazos.
Tres disparos lo alcanzaron por la espalda cuando Otero rodó por el suelo en busca de un pequeño riachuelo para salvar su vida.
Los disparos le bajaron el sombrero. Cuando le empezaron a disparar, él se capeó debajo de su bestia, y ya lesionado rodó hasta llegar a un caño para protegerse de los constantes disparos. Otero sobrevivió, contó la historia y sobrevive en una cama del hospital de Juigalpa, Chontales.
Otero había comercializado granos básicos en colonia La Fonseca, ubicada unos 30 kilómetros al sur de Nueva Guinea, pero a su regreso ya lo estaban esperando en la comarca La Esperancita número Dos.
Recuerda que cuando pasaba una puerta de alambre, fue sorprendido a balazos por sujetos que se escondían en unos matorrales.
El jinete (Otero) al sentir los primeros disparos se lanzó al suelo, sin embargo fue difícil porque entre tantos disparos que le lanzaron, tres lo alcanzaron, pero su caballo murió porque fue a un lado de la panza del animal que el muchacho se capeó por unos instantes.
Habitantes del caserío La Fonseca, al escuchar los disparos se organizaron para verificar en el lugar lo que ocurría y lo primero que encontraron fue el caballo muerto.
Luego siguieron las huellas de sangre hasta encontrar a más de 200 metros a Otero, presentando varias lesiones de arma de fuego, dijo el delegado del alcalde de la colonia La Fonseca, Bernardo Álvarez, de 50 años.