Debido a que la fiscal Eyra Jirón no le envió cita a los testigos propuestos por el Ministerio Público, en el juicio en contra de una mujer acusada por homicidio en perjuicio de su marido, el caso, programado a iniciar ayer, fue suspendido por el juez Octavo de Distrito Penal de Juicio, Tomás Cortez.
La representante de la Fiscalía justificó que ha permanecido en los últimos dos días con su hijo de dos años de edad, que está enfermo e internado en el Hospital Salud Integral y por eso no le mandó la cita a los testigos, porque también creía que ayer sólo se iba a conformar el Tribunal de Jurado que impartirá justicia.
En la lectura de la acusación que la fiscal Jirón realizó ayer ante el juez Cortez, Tribunal de Jurado, abogado defensor y procesada, indicó que la noche del domingo 27 de febrero de 2005, la acusada Vilma Azucena Mejía López mató a su marido José Santos González, de 30 años.
SOBRINOS SEÑALADOS COMO COAUTORES
Según el escrito del Ministerio Público, Óscar Erasmo Vargas Reyes y José Adán Vargas Mejía, sobrinos de la procesada y que se encuentran prófugos, son señalados como coautores del crimen.
Detalla el documento que la víctima estaba bebiendo licor en su casa, ubicada de la farmacia-librería Rosales, una cuadra al Sur, dos arriba y media al Norte, en el barrio Oronte Centeno, en Tipitapa.
Destaca el escrito de la Fiscalía que la víctima sostuvo una discusión con su mujer y después los sobrinos de ella se metieron en el pleito y agredieron en la cabeza a González.
RECIBIÓ UN GOLPE Y BALAZO EN EL TÓRAX
Según el dictamen forense, la víctima presentaba una herida en la región frontal izquierda (ceja) realizada con arma cortopunzante y un disparo con arma de fuego en el costado izquierdo del tórax, que le provocó la muerte a causa de una hemorragia.
La acusación refiere que José Santos González, ya sin vida, fue subido a una camioneta Toyota, blanca, lo sacaron por el garaje trasero de la casa y lo fueron a tirar a un predio.
González fue encontrado por unos vigilantes a eso de las 6:00 a.m., del 28 de febrero de 2005, en el camino que conduce a la finca Palos Verdes, en el municipio de Tipitapa.
Walter Centeno, defensor de Vilma Mejía, aseguró que su cliente es inocente del delito que la acusan y lo demostrará con los siete testigos que expondrán la realidad de lo que pasó el 27 de febrero de 2005. Por su parte, la Fiscalía cuenta con 13 testigos que aparentemente, con sus declaraciones, contribuirán a demostrar que Mejía es responsable de la muerte de González. Todo esto se conocerá cuando el juez convoque nuevamente a las partes para dirimir el juicio por homicidio.