El juicio contra el reggaetonero puertorriqueño Don Omar concluyó ayer con el archivo de los cargos por posesión ilegal de un arma y drogas debido a las “versiones irreconciliables” sobre los hechos que ofrecieron los policías que arrestaron al cantante en el 2004.
William Landrón, nombre verdadero del artista, agradeció a la salida del tribunal de Carolina, ciudad aledaña a San Juan, a sus abogados, a Dios, a sus compañeros de profesión y a su familia, por el apoyo que le ofrecieron durante el proceso.
“Quisiera decir muchas cosas, pero no van a ayudar”, indicó Don Omar, quien dijo sentirse contento de tener una oportunidad para un “nuevo futuro” y para seguir siendo “con mucho orgullo” tanto artista como “padre”.
“En mi isla, Puerto Rico, todavía hay gente que busca la verdad”, indicó el cantante, quien durante todo el proceso aseguró que se habían cometido en su contra numerosas irregularidades.