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(LA PRENSA/O. VALENZUELA)
Placer y elegancia
Detrás de una botella de vino se esconde un arduo trabajo. En cada copa se vierte verdadera ambrosía de dioses
Geiner Enrique Bonilla R.
revista@laprensa.com.ni
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Los vinos blancos y rosados se sirven inmediatamente después de abrirlos, al igual que los tintos jóvenes.

En el caso de los reserva, después de abrirlos, conviene dejarlos en la botella para que descansen por 15 minutos.

Para los gran reserva, se vierten en un decantador, donde puedan respirar y dejar ir las primeras impresiones más potentes, para que brinde su verdadera personalidad, más frutal o más madera.

El vino es una bebida que ha acompañado al hombre desde que está en la tierra. Estudios recientes aseguran que los vinos, particularmente los tintos, ofrecen grandes beneficios a la salud, pues favorecen el sistema cardiovascular, la digestión, combaten el colesterol y además poseen sustancias antioxidantes naturales. Cuatro razones más para disfrutar de una copa al día.

De las más de diez mil variedades de uvas que existen en el mundo, se escogen las óptimas para la elaboración del vino. Después de separar la pulpa, el jugo pasará el proceso de fermentación y reposo, siguiendo técnicas de vinificación que proporcionarán el tipo y la calidad del vino que se desea obtener, según explicó Sebastián Nazabal, gerente de la marca argentina Pernod Ricard.

A un vino joven lo caracteriza su aroma y sabor afrutado, una reserva tiene mayores notas de madera y un gran reserva posee aromas y sabores de mayor intensidad, mayor cuerpo y mayor aporte de la madera. El tiempo de fermentación y permanencia en barricas de roble, francés o americano, son claves para conseguirlos.

UN ELEGANTE COMPAÑERO

Sea para leer un libro, sentarse a descansar en la terraza o celebrar un triunfo, el vino es una manera elegante de hacerlo. Hay que tomar en cuenta que no es una bebida para quitar la sed, sino para buscar placer. Al vino hay que aprender a disfrutarlo y hay que aprender a compartirlo.

Muchos piensan que el vino blanco se debe beber bien helado y el tinto a temperatura ambiente. De ser así, el primero se duerme y perdería sabor y aroma por el exceso de frío. El tinto, si sobrepasa los 18 grados comenzará a desprender los vapores de alcohol y se volverá más fuerte y agresivo.

Un plato acompañado de un buen vino sabe aún mejor, y un buen vino acompañado de un buen plato, sabe mejor; es por eso que las reglas de colores también deben eliminarse, porque los tintos no son exclusivos de carnes rojas, ni los blancos exclusivos de carnes blancas.

Lo que sugiere Nazabal es seguir una regla de intensidades, que el uno complemente al otro. Si se opta por una comida con salsas suaves y sin mucho condimento, un vino tinto muy fuerte superaría el sabor del plato; si el platillo es muy condimentado, un vino blanco ligero va a ser inferior en intensidad al sabor del plato.

NO LO GUARDE, DISFRÚTELO

Los vinos no fueron creados con fines decorativos, es recomendable no comprar vinos para guardarlos, si no se tienen las condiciones apropiadas y la cocina no es el mejor lugar para hacerlo.

Lo ideal es disponer de una cava que mantenga la temperatura estable entre 15 y no más de 18 grados; que las botellas permanezcan acostadas, que sea un sitio oscuro, sin luz directa, sin contaminación de olores y alejado de artículos de limpieza.

Para desmitificar un poco a este tesoro de la uva, Nazabal aclaró que el vino no mejora con los años, “cuando están a la venta, ya están óptimos para el consumo”, asegura.

Un vino joven no debe guardarse por más de un año; un reserva puede guardarlo hasta por cinco años. El gran reserva tiene mayor potencial para guardarse y puede atesorarlo hasta por ocho años. Luego de este tiempo, muere. Lo que en un principio fue jugo de uva y ahora un buen vino, luego de su fecha de vencimiento que es muy incierta y depende de muchos factores, puede convertirse en el mejor de los casos en jerez y en el peor de ellos en vinagre.

Pero no se complique mucho, cada quien encuentra una manera particular de disfrutar del vino, pero cuando se sabe más sobre él se disfruta más. Es por eso que los conocedores buscan más la calidad que la cantidad.

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