Aunque fueron los dos perros rottweiler (Oso y Hunter) los que hicieron más daño a su humanidad, el nicaragüense Natividad Canda también fue mordido por un tercer perro, un pastor alemán que también estaba suelto cuando él entró al taller donde sufrió el ataque.
Esta mañana reinició en el complejo judicial de Cartago, el juicio por la muerte de Natividad Canda, luego de haberse suspendido temporalmente el jueves y viernes de la semana pasada por razones de agenda.
Aunque Juana Francisca Mairena, Madre de Canda, continuaría declarando esta mañana, el tribunal lo impidió porque aún requiere de tratamiento siquiátrico, tras la crisis nerviosa que sufrió el miércoles anterior cuando comparecía en calidad de testigo.
Quien sí declaró fue Denis Arias; la persona que en teoría observó por más tiempo el ataque, pidió ayuda al guarda de seguridad y subió a Canda a una patrulla policial al final del ataque de los perros.
Arias explicó que Canda también fue atacado por un pastor alemán, pero que este animal solo le mordía los pies porque hubo momentos en que los otros dos perros lo atacaron en cada uno de sus brazos.
En sus declaraciones este testigo relaciona a Canda con el guarda del taller, Luis Guillermo Hernández, pues asegura que el nicaragüense convivió con unas de sus hijas. "Ese señor no quería a Natividad", dijo.
A la vez incriminó a Hernández, al dueño de los perros y a los oficiales de la policía de no haber hecho lo suficiente para socorrer a Canda, quien falleció la madrugada de un diez de noviembre 2005 en el hospital de Cartago, tras haber sido mordido por los animales.