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El INSS: … el ratón se comió el queso
Jorge A. Toledo Aguilar
El autor fue consultor de la Superintendencia de Pensiones y Auditor General del Banco Central de Nicaragua.
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Pensar es el trabajo más arduo que existe, lo que explica

que haya tan pocas personas que se dediquen a ello.

Henry Ford

En el mes de junio se cumplió un año del inicio de la publicación de mis escritos destinados a alertar a los afiliados, jubilados y pensionados del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) sobre el peligro inminente que corren al continuar y empeorar la mala administración del Instituto. Y el primer escrito llevaba el título de “El INSS: un ratón cuidando el queso”.

La premonición se cumplió: la nueva administración del INSS además de incompetente está llena de soberbia e incapacidad para soportar las críticas, seguir los consejos y admitir recomendaciones que están encaminados a tratar de ayudarlos en administrar y hacer más eficiente una institución con grandes dificultades económicas, financieras y de control.

La influencia, control partidario y obediencia ciega del presidente ejecutivo lo han llevado a tomar decisiones que afectan aún más la precaria situación del INSS. La decisión de retirar fondos del sistema financiero e invertirlos en cartera “riesgo cero” no lleva más que el afán de perjudicar a los bancos del sistema retirándoles cuatro mil millones de córdobas.

Todo está encaminado a eso: los préstamos a las empresas médicas previsionales no están fuera de orden siempre y cuando se cumpla con el reglamento respectivo, salvo una de ellas, la que ni vendiendo todos sus activos pagaría el más de un millón dólares que le prestaron por su relación con un funcionario cercano a la Presidencia de la República.

La operación financiera con la empresa Dexosa es otro caso que no resiste un análisis serio, su fin es financiar la construcción de un desarrollo urbanizacional, negocio que en la actualidad es altamente riesgoso por la espiral inflacionaria y la falta de clientes a quién vender las casas, salvo que el Instituto de Previsión Social Militar las compre o financie a los miembros del Ejército.

La escuela de negocios número uno de América Latina enseña en sus clases de Finanzas I, la diferencia entre garantía y fuente de pago; los que administran los fondos de los asegurados no conocen estos conceptos básicos ya que aceptaron como garantía los pagos que harán las líneas aéreas que utilizan el aeropuerto internacional cuando en realidad esos ingresos son la fuente de pago del préstamo otorgado, por lo tanto este crédito no tiene garantía, y que conste, no sólo esa escuela enseña el concepto, sino que hasta las universidades de portón.

Este préstamo adolece de otro riesgo, pues aun como fuente de pago no es seguro ya que actualmente las líneas aéreas están recortando sus vuelos por el alza incontrolable de los combustibles.

Todas las decisiones de inversión han tenido una influencia política total, desde perjudicar a los bancos hasta beneficiar a los allegados políticos ya sea personal o institucionalmente.

En dieciocho meses la administración actual ha perdido más del cincuenta por ciento de las reservas líquidas del Seguro Social únicamente con fines políticos y no para beneficio de los que aportan el dinero para asegurar su salud y vejez, siendo esto la punta del iceberg ya que se desconoce qué otro tipo de operaciones han afectado con el dinero de los asegurados, pues está visto que la actual administración está actuando igual o peor que los gobiernos que clasifican como neoliberales.

Se debe dejar constancia que ésta es la segunda vez que estos señores destruyen al INSS, pues durante los años ochenta dilapidaron, con políticas populistas, los dineros de la institución, cambiaron leyes, fusionaron instituciones, arrebataron hospitales y policlínicas en beneficio de un sistema único de salud que no funcionó y que nunca pagaron al Seguro Social.

Lo mas doloroso es que supuestamente actúan en nombre de los obreros y campesinos, de los pobres del mundo y de forma desvergonzada, sin rubor alguno, mal gastan, mal administran y mal invierten las aportaciones que, con la vieja mezcla de sangre, sudor y lágrimas los trabajadores nicaragüenses han aportado al Seguro Social durante más de cincuenta años.

El fin de la historia: el ratón se comió el queso.

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