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Necesidad de un Banco Estatal
Carlos René Ramírez
El autor es experto en cooperativismo
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El Banco Nacional de Nicaragua se inició en 1912 y a partir de 1979 los inteligentes administradores sandinistas se dedicaron a sabotearlo y lo entregaron en 1990 a la administración de doña Violeta, saqueado y en dicho Gobierno lo continuaron destruyendo con pérdidas anuales de US$50 millones, recibiéndolo el Gobierno de Alemán que no hizo nada por salvarlo y fue cerrado en noviembre de 1997.

El mayor perjudicado fue el pequeño y mediano productor agropecuario, artesanos, comerciantes, etc. que tuvieron que caer en las voraces manos de las microfinancieras. A pesar que el BID, FMI y otros organismos no querían que existiera otro Banco Nacional hasta el momento ningún Gobierno batalló para restituir un ente estatal. El Gobierno actual que entregó un Banco Nacional de Desarrollo desvalijado, teniendo el poder de hacerlo, pues hasta hay una ley aprobada para un Banco de Fomento con una serie de defectos y por intereses políticos no inicia la instalación de dicha institución. Siempre hemos sostenido que este Banco debe ser creado para financiar exclusivamente a pequeños y medianos productores, que debe necesariamente poder captar recursos en ahorros a la vista y a plazos (si las microfinancieras puedan captar) aunque no tenga la facultad de manejar cuentas corrientes a base de cheques.

Los grandes productores etc., tienen sus bancos y nada tendrían que hacer en el Banco de Fomento y el actual Gobierno que fue el que inició la destrucción del ente estatal, debería ser el reivindicador y sin tintes políticos impulsar de inmediato su establecimiento porque hasta fue incluido en la serie de promesas en la campaña electoral. Lo primero que debieran de hacer es no incorporar a ningún funcionario que estuvo en el Banco Nacional de 1979 hasta su cierre y excluir a políticos actuales y mucho menos a los de militancia sandinista. Olvidarse de incluir programas que tienen intenciones politiqueras y recordar que los mayores interesados en que no exista una entidad estatal de primero y segundo piso son los bancos y microfinancieras por el temor de perder su “excelente negocio”.

El Banco Nacional de Nicaragua tenía en los mercados de Managua, y otros departamentos, unas oficinas que se llamaban Agencias del Mercado, porque financiaban exclusivamente a los comerciantes que estaban establecidos en esos lugares. La necesidad de crear un banco para los pequeños y medianos es para facilitar el acceso al crédito y que puedan ahorrar en el mismo.

Coordinarse con el Magfor, INTA y Desarrollo Rural para no duplicar funciones y que el personal agronómico colabore en la asistencia técnica, crediticia y organizativa y que esté facultado para promover cooperativas con personal especializado y que las formen pensando en el bien común sin fines políticos, porque es penoso ver cómo ocupan a Caruna actualmente para manejar recursos con intenciones de politiquería, porque una cooperativa debe estar alejada de discriminaciones políticas, de raza, etc., y en ésta está implícita la vinculación política y ha sido manejada desde sus inicios por los mismos funcionarios.

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