El Vicepresidente argentino, Julio Cobos (izquierda), y la presidenta, Cristina Fernández, al inicio de los debates en el Congreso argentino sobre la ley que aumentaba los impuestos a la soya. / LA PRENSA/ AFP
Grave derrota de Fernández
Vicepresidente argentino se une a la oposición parlamentaria y rechaza ley considerada confiscatoria
La ley arancelaria del Gobierno creaba nuevos gravámenes a las exportaciones de soya
Mayra Pertossi BUENOS AIRES/ AP
Cobos en el “ojodel huracán”

Cobos ya había expresado su discrepancia con el esquema móvil de retenciones que ata la tasa del impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional y que para el caso de la soya, de la que Argentina es tercer productor mundial, implica un aumento de más del 10 por ciento.
El nuevo esquema impositivo había sido dispuesto en marzo por el Gobierno y luego enviado por la Presidenta al Congreso, con la esperanza de que fuera ratificado. Desde que fueron anunciadas hace poco más de cuatro meses, las retenciones desataron la reacción del campo, uno de los sectores económicos más poderosos de Argentina, que realizó cuatro huelgas y bloqueos de carreteras.

Las organizaciones rurales y los líderes de la oposición celebraron el rechazo del Senado al proyecto de ley del Gobierno que buscaba ratificar un sistema de gravámenes a la exportación de granos, que desató huelgas agrarias y causó un fuerte descenso en la popularidad de la presidenta Cristina Fernández.

El Senado rechazó en la madrugada el proyecto oficial sobre las nuevas retenciones (gravámenes) con el inesperado voto del Vicepresidente de la República, Julio Cobos.

La votación de la iniciativa, que tenía media sanción de la Cámara de Diputados, había quedado empatada en 36 votos, y Cobos —que en su condición de Vicepresidente es también titular del Senado— tuvo que definir la suerte del proyecto oficial con su voto en contra, tras más de 17 horas de debate.

“No me cruza (por la cabeza) renunciar... Sería traicionar la voluntad popular”, dijo Cobos a los periodistas que lo aguardaban en la puerta de su casa.

Cobos dijo que aún no ha hablado con la Presidenta, quien “espero que me entienda”.

“Estoy muy tranquilo con mi conciencia y mi responsabilidad... Creo que el país se va a pacificar”, agregó.

Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina —que representa a pequeños y medianos productores— dijo que el voto del Senado no fue contra el Gobierno sino “por la gente”.

“Me parece que empieza una etapa de la historia argentina en la que un Vicepresidente sale del ostracismo y del anonimato, porque por tradición fueron relegados, y se consolida la imagen de demócrata”, dijo a Radio 10.

Buzzi reivindicó la “actitud de Cobos, como la de los 36 senadores que se animaron a tener una actitud en forma autónoma... en la que no importó de qué signo político eran sino que pensaron en el interior del país, en pacificar, en reconciliar, en reconstruir el consenso”.

“Ganó el sentido común, expresado por el señor Vicepresidente en un voto histórico. Cristina (Fernández) tiene la oportunidad histórica de entender que estos últimos 120 días estuvo equivocada”, dijo el diputado Francisco de Narváez, del partido Unión Celeste y Blanco.

De Narváez invitó a “la Señora Presidenta a que convoque ya a las entidades del campo, a los diputados, para obtener un proyecto conjunto”.

A media mañana, la única voz del oficialismo era la del titular de la banca de senadores del Frente Para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, quien embistió contra Cobos.

“Creo que el Vicepresidente le ha hecho un daño muy importante a su Gobierno... No entra en la lógica que vote en contra”, dijo a Radio 10.

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