Sólo los Indios del Bóer están en capacidad de continuar en la LNBP. Y tienen la voluntad. Los Leones de León parecen perder el entusiasmo, y los Tigres de Chinandega y Fieras del San Fernando hace rato se rindieron.
En pocas palabras, resulta casi imposible decir que habrá una quinta edición de la liga. Lo más seguro es que no.
Se pretende realizar una pausa de un año, y comunicarlo a las Grandes Ligas, para que esa decisión no perjudique la relación entre ambas sociedades. Las Ligas Mayores han criticado la fragilidad económica de los socios.
Por supuesto, la pausa sería un enorme retroceso en el trabajo que se ha realizado con el propósito de convertirse en socio activo de la Confederación de Beisbol del Caribe.
La LNBP ya no tiene un presidente. Edwin Cordero abandonó ese puesto. No se ha presentado en los últimos dos meses, y nadie responde por la deuda del alquiler de la casa que funciona como oficina de la liga, en Bolonia.
Los Leones, que, junto a los Indios del Bóer, parecían motivados para continuar, han dado señales de abandono. Su presidente, Edwin Cordero, podría tomar otros rumbos, y los demás directivos no se animan a pelear solos.
Sólo Bayardo Arce Castaño, José María Enríquez, Nemesio Porras y Ajax Delgado, del Bóer; y Álvaro Montealegre y Maritza Cordero, de los Leones, se han reunido en las últimas sesiones de la LNBP.
Y ellos no pueden tomar decisiones definitivas, porque no representan la mayoría de los socios de la LNBP.
Los Leones deben un mil 375 dólares a la liga. Y si la pasada Serie Final entre los Indios del Bóer y Fieras del San Fernando no hubiese generado ganancias, la LNBP probablemente no estuviese funcionando en este momento.
Sólo el Bóer ha protegido a sus peloteros, para la próxima campaña. La relación entre los directivos de los Tigres ha dejado heridas y desánimo para continuar. Y por las Fieras nadie quiere responsabilizarse, por las deudas que arrastra.
Y a todo eso se puede añadir que el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, nunca ha respaldo el proyecto rentado, y en cambio, parece entusiasmado con el futbol.
Ésa es una sinopsis de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional, que de una alerta pasó a estado de emergencia y ahora se encuentra en una ambiente demasiado lúgubre.