Como una situación dramática, así describió el director del Hogar Luceros del Amanecer, licenciado Sebastián Laguna, el entorno de los siete niños (en edades de dos a ocho años), hijos de las mujeres que se dedican a buscar chatarra en los escombros del antiguo basurero de Camoapa.
Laguna aseguró que se interesaron en el caso, tras ver publicada en LA PRENSA la información de estos infantes, que crecen entre la chatarra.
“Decidimos ayudar a las madres en el cuido de sus hijos menores, proporcionándoles ropa, alimentación, atención médica especializada y educación”, dijo.
VARIOS PROBLEMAS
“Nos llamó la atención ver la información y lo primero que pensamos fue que nosotros podíamos intervenir en ayudar a estas familias y sobre todo a los niños, nos dirigimos al lugar (basurero), para conocer in situ la situación de los menores, logrando constatar que tienen serios problemas de desnutrición, mala dentadura y que nunca han ido a la escuela”, detalló Laguna.
Se realizó un estudio para conocer la condición de los menores, el cual indicó que son tres niños y dos niñas entre seis y ocho años, los que iban con sus madres a buscar chatarra.
Mientras, en la casa los tres pequeños más chiquitos, de un año y medio, tres y cuatro años, quedaban al cuido de su abuela materna, en una situación mucho peor, porque la casa en que viven es de viejas láminas de zinc, piso de tierra y cuando llueve se hace lodo.
CONTENTAS
“Las madres están contentas por la ayuda que les estamos brindando, ya que no es su intención tenerlos allí, pero es la manera de sobrevivir que ellas encontraron y por necesidad se van todo el día, buscan la chatarra y eso es lo que ellos venden y de eso comen en el día, aunque con lo que ganan no les da para nada, por el montón de niños que tienen”, señaló Laguna.