Su travesía en barco ya terminó, pero su viaje por el mundo continúa. Y es que para Albert Bargues ningún país está demasiado lejos para difundir el mensaje de la importancia de la educación para el desarrollo de un país.
Bargues participó en la Barcelona World Race, una competencia deportiva de regata alrededor del mundo, sin escalas y sin ayuda a dos tripulantes, que por primera vez se realizó el año pasado y que ahora se celebrará cada cuatro años, tomando como punto de partida el puerto de Barcelona, España.
Fueron 109 días circunvalando nuestro planeta junto a la navegante francesa Servane Escoffier en una embarcación de unos escasos dieciocho metros, bautizada Educación Sin Fronteras.
Bargues llegó a Nicaragua, pero no en barco. Su entusiasmo por conocer un país del que había escuchado la historia de una gran Cruzada Nacional de Alfabetización hizo que su estadía se convierta en una verdadera experiencia que compartió con maestros y alumnos del Triángulo Minero, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Para el navegante, dar la vuelta al mundo no sólo significó cruzar los mares en un barco con el logotipo de un organismo, sino la oportunidad de difundir por todo el planeta que el acceso a la educación puede cambiar el mundo, lo que él denomina “hacer visible el tema de la educación”.
Bargues reconoció en los maestros de la zonas rurales de Nicaragua la vocación de enseñar en situaciones difíciles.
Ignasi de Juan, director general de Educación Sin Fronteras, reconoció que Nicaragua ha avanzado en materia educativa, pero también dijo que hay que hacer más. Actualmente el Gobierno destina el 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto para educación, pero lo ideal es hasta un siete por ciento.