El daño moral y económico que desde hace 28 meses vive un matrimonio quedó impune, luego de que el Alcalde sandinista de El Viejo, Germán Muñoz Moncada, ordenó el lanzamiento y destrucción de su negocio de comida rápida, en la colonia Narciso Zepeda.
Hasta el momento Patricia Jirón y Jorge Ricardo Sevilla no resolvieron el conflicto con la municipalidad de El Viejo, que se reduce al pago moral y económico de un bien, destruido por orden municipal y tampoco les fue cumplida la palabra del presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, quienes en un foro departamental ordenaron resolver satisfactoriamente el caso de los demandantes.
Tanto Jirón como Sevilla levantaron en un predio baldío una caseta para preparar comida rápida, que ofrecían a precios módicos a empleados de la zona franca de esa ciudad, negocio que se hizo próspero y por el cual pudieron levantar una infraestructura metálica, con un valor de 12 mil dólares.
HICIERON PRÉSTAMOS
“Hicimos préstamos. Hipotecamos nuestra vivienda para la construcción y tener producto, pero vino el debacle, que nos mantiene sumidos en la miseria y a punto de quedar en la calle”, dijo Sevilla a LA PRENSA.
Jorge y Patricia decidieron pedir al anterior alcalde (también sandinista), Alcides Moradel, un lugar para trabajar, que está localizado cerca de su vivienda.
“Era una chanchera, un basurero clandestino, que limpiamos y restauramos y construimos para preparar alimentos, local que se levantó con un préstamo a una financiera local, donde permanecimos cerca de tres años, sin ser perjudicados”, aclaran los afectados.
LO DESTRUYEN TOTALMENTE
Fue por orden del alcalde Muñoz Moncada que se removió el stand, pues la excusa fue que era un bodegón fijo, que interrumpía la apertura de una calle.
Se intentó obtener la versión del alcalde y aunque se le llamó infructuosamente al celular, Muñoz no devolvió la llamada.
Cabe destacar que esta pareja ha llegado tres días seguidos a la oficina de la Secretaría del FSLN, en Managua, para contactar a la pareja presidencial, pero ha sido imposible.
“El daño lo expusimos el 28 de septiembre del 2006, ante el candidato Ortega e inmediatamente ordenó que se nos entregara un lote de terreno —en los alrededores de Mokorón— pago del materiales y mano de obra de la construcción destruida y la concesión (administración) del kiosco municipal”.
No sirvió de nada. La promesa de Ortega sigue sin cumplirse.