La Secretaría del Transporte, adscrita al Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), se desentendió en la estrategia de control a los transportistas que son beneficiados con subsidio gubernamental.
Aunque se suponía que las delegaciones del MTI en los departamentos serían las organizadoras de la implementación del sistema electrónico de control al combustible, proceso que iniciaría en esta semana, la delegación central del MTI dijo oficialmente que no era competencia de esa entidad.
“Ya eso le corresponde a Petronic”, dijeron oficialmente en el área de divulgación del MTI, al solicitarles información referente al control electrónico del combustible.
En Petronic, ninguno de los funcionarios directivos respondió a la interrogante.
CONTROL DE MANAGUA A LOS DEPARTAMENTOS
En Managua, el Estado invirtió unos cincuenta mil dólares en la implementación de un sistema electrónico de control al subsidio que se le entrega diariamente a los taxis de la capital.
El sistema, un éxito según las autoridades del Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma), sería traspasado a los departamentos desde inicios de este mes, pero eso no ha ocurrido.
El control electrónico, que funciona a través de una pequeña tarjeta que tiene un chip inteligente integrado y que sólo puede ser leído a través de máquinas especiales para tal fin, permite detectar la cantidad exacta de combustible subsidiado que se le entrega a los taxistas.
Como promedio, de acuerdo a la información electrónica, el Estado entrega diariamente 35 mil galones de combustible a bajo precio.
El mismo sistema permitiría que en los departamentos se controlara el subsidio a los taxistas, interurbanos y hasta el entregado a los transportistas de las lanchas del transporte acuático.
El subsidio se entrega a los transportistas de pasajeros desde el 17 de mayo pasado, luego de más de doce días de presión del sector a través de un paro nacional.
Debido a estas presiones, el Gobierno accedió a subsidiar 1.30 dólares por cada galón de combustible que compra el transportista de pasajero. La venta de ese combustible está limitada de acuerdo a la categoría, por ejemplo, el transporte interurbano recibe descuento por 25 galones; los taxistas por cinco galones y las lanchas por 40 galones de combustible.
El mayor problema es que la falta de un sistema de control en la entrega del subsidio está promoviendo el tráfico del combustible barato.