El candidato republicano a la Presidencia estadounidense, John McCain, reafirmó el lunes su compromiso por una reforma migratoria, pero al aceptar preguntas se vio en aprietos ante una convención hispana en San Diego, California (oeste).
Tras culminar un discurso que tuvo que interrumpir en una oportunidad a raíz de los gritos en su contra de unas personas que estaban fuera de la sala, McCain aceptó someterse a una ronda de preguntas por parte de líderes de prominentes organizaciones hispanas del centro y costa oeste de Estados Unidos.
Al comienzo de su discurso ante no más de 500 personas en la 40 conferencia anual en San Diego (sur de California) del Consejo Nacional de La Raza, una de las organizaciones hispanas más influyentes en Estados Unidos, McCain fue atacado por algunas personas que gritaron en su contra. “Estas cosas pasan”, comentó con risa nerviosa.
“¡Uao!, qué duras estas preguntas, está muy bien”, dijo al escuchar a una pareja de hermanos méxico-estadounidenses, hijos de indocumentados.
Se trató de uno de los planteamientos que abordaron leyes migratorias, familias separadas, hijos de estadounidenses de padres indocumentados. También se le pidió que explicara su apoyo a la reforma migratoria que abriría la posibilidad de legalizar la situación de 12 millones de indocumentados.
“Estados Unidos tiene que asegurar su frontera, nosotros podemos tratar el tema de una manera humanitaria”, dijo McCain. “Sí, absolutamente (apoya una reforma migratoria integral) en un solo proyecto de ley, pero antes hay que garantizar la seguridad de la frontera”, indicó, ante una pregunta de Enrique Morones, director de la organización Ángeles de la Frontera.