Un Boeing 737-700 de la empresa Copa de Panamá reanudó el domingo los vuelos en el aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa, suspendidos por el presidente Manuel Zelaya desde el 30 de mayo, luego que un avión de TACA de El Salvador se accidentó dejando cinco muertos y 68 lesionados.
El avión aterrizó ante la algarabía de numerosos empleados de la terminal aérea que resultaron afectados económicamente por la decisión gubernamental y que temían perder sus ingresos.
“Ahora tendremos otra vida porque de nuevo hay empleo”, aseguró el presidente de la Asociación de Maleteros, Alfredo Pacheco. “Por eso estamos muy contentos”.
Según la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, el cierre de Toncontín ocasionó al menos 4.1 millones de dólares en pérdidas a restaurantes, hoteles, artesanías y diversos negocios que atienden a turistas locales y extranjeros.
Previamente aterrizaron el jueves en Toncontín un Hércules de la fuerza aérea hondureña y otro Boeing 727-200 de una línea local.
Continental de Estados Unidos anunció que reanudará sus actividades el 14 de julio con una frecuencia de tres vuelos a la semana durante este mes. En agosto, los vuelos serán diarios.
American, también de Estados Unidos, volverá al aeropuerto hasta el 1 de agosto.
Zelaya reabrió Toncontín el 5 de julio tras advertir que “al estar habilitada (la base aérea estadounidense de) Palmerola, los vuelos (de aviones grandes de las categoría) C y D no operarán en Tegucigalpa”.
Antes de estar lista Palmerola para los vuelos civiles, el Gobierno construirá una autopista de cuatro carriles entre Tegucigalpa y esa base a unos 65 kilómetros al norte de Tegucigalpa, que estaría concluida en dos años..