Embargada de emoción, la ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt agradeció este sábado a la Virgen María en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (sur de Francia) la liberación de todos los rehenes y rogó por los que aún quedan en la selva.
“Gracias María, gracias por mi libertad, gracias por la vida”, declaró en la gruta de Massabielle Ingrid Betancourt, junto a monseñor Jacques Perrier, Arzobispo de Tarbes y de Lourdes, que acababa de rezar el Ángelus.
“Te suplico mi María querida, te quiero tanto, cuida de quienes quedaron tras de mí, te necesitan, necesitan tu fuerza, tu esperanza y tu luz”, añadió con el rostro radiante y un rosario en las manos.
Vestida de blanco con un chubasquero azul y los cabellos trenzados, Ingrid Betancourt recitó el Ave María en compañía de sus familiares y miles de peregrinos congregados frente a la gruta bajo una lluvia torrencial.
Con los ojos cerrados o la mirada fija en la imagen de la Virgen que descansa en lo alto de la gruta, dio un fuerte y largo abrazo a su madre Yolanda Pulecio, a sus hijos Lorenzo y Melanie, a su hermana Astrid y a otros parientes.
Abriéndose paso entre la muchedumbre, empapada o a cubierto, semiprotegida por paraguas, Betancourt recibió una ovación y aplausos de los peregrinos, algunos de los cuales la besaron, la felicitaron efusivamente o lograron tocarla con la mano pese a que decenas de efectivos de seguridad la rodeaban.
Con anterioridad, la ex candidata presidencial colombiana se recogió unos instantes a solas en la capilla de la Adoración, frente a la gruta de Massabielle, de donde salió con las manos juntas a la altura de su rostro.