El Papa Benedicto XVI habló el sábado, durante su viaje en avión a Sydney, del problema de los sacerdotes implicados en casos de abusos sexuales, asunto sobre el que se ha abierto estos días una polémica en Australia.
“Tenemos que examinar lo que ha sido insuficiente en nuestra conducta y cómo podemos prevenir, sanar, reconciliar”, dijo el pontífice. “Ése es el contenido esencial de lo que diremos, al tiempo que nos disculparemos”.
“Ser sacerdote es incompatible con los abusos sexuales, un comportamiento que contradice la santidad”, agregó.
Benedicto XVI emprendió ayer su noveno viaje pastoral internacional y el más largo hasta ahora realizado, de Roma a Sydney, donde presidirá desde el jueves la XXIII Jornada Mundial de la Juventud.
Además, reiteró que el compromiso de la Iglesia con la formación del clero, dirigido a evitar que se repita ese problema de abusos, y con las víctimas y sus familiares.
En Australia se ha abierto la polémica por el caso de un sacerdote acusado de abusos sexuales cometidos hace 25 años y la Iglesia católica de ese país señaló ayer que una comisión independiente investigará lo sucedido, tras unas conversaciones telefónicas difundidas esta semana por la televisión.
Las últimas revelaciones de la televisión australiana sugieren que el cardenal George Pell tenía conocimiento de que el párroco también había abusado de una joven de 16 años.
El grupo Broken Rites (Ritos Rotos), una asociación australiana que ayuda a las víctimas de abusos sexuales de la Iglesia católica, pedirá al Papa que ofrezca una disculpa personal a los jóvenes molestados.
El problema de los abusos sexuales por parte de miembros del clero ya fue abordado por Benedicto XVI durante su viaje a Estados Unidos el pasado abril, cuando señaló que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de ese país fue una vergüenza que no se debía repetir.
En cuanto a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI destacó que iba a Australia con sentimientos de gran alegría y que tenía bonitos recuerdos de la anterior, celebrada en la ciudad alemana de Colonia, de la que dijo fue una gran fiesta de la fe.
La primera cita de este tipo fue inaugurada hace 25 años por el Papa Juan Pablo II.
Durante el rezo del Ángelus, el pasado domingo en su residencia de verano de Castel Gandolfo, el Papa invitó a toda la Iglesia a sentirse partícipe de la Jornada Mundial de la Juventud, de la que dijo era una nueva etapa del gran peregrinaje juvenil a través del mundo, iniciado en 1985 por su antecesor, Juan Pablo II.
El avión del Papa despegó ayer desde el aeropuerto romano de Fiumicino a las 02.30, hora de Nicaragua, con destino a Sydney, la mayor ciudad de Australia, a la que tiene previsto llegar a las 07.00 GMT (11 de la noche del sábado en Nicaragua), tras hacer una escala en la ciudad australiana de Darwin para repostar.