La guerra fría en América Latina fue sangrienta
y siempre ha caminado en bloques; primero fueron las prolongadas dictaduras militares de derecha, luego transición a la democracia, después adoptó el neoliberalismo con privatizaciones masivas de servicios públicos y ahora transita a la izquierda.
La ciencia y la tecnología que son factor de cambio están muy atrapadas en el estancamiento y atraso por la politiquería. A diferencia de China e India en Asia que se han convertido en los nuevos gigantes del crecimiento económico con renovada gestión.
La tendencia de compras particulares de pocos volúmenes de mercadería ha desplazado a la compra colectiva de los grandes consorcios. China busca influencia en la región.
En medio de este ambiente Latinoamérica no escapa del peligro de guerra entre sus integrantes por conquista de territorios, rivalidades étnicas, ideologías y petróleo. En el futuro las guerras serán también por controlar las fuentes de agua, rutas de comercio, fuentes energéticas renovables y la riqueza natural con concesiones privilegiadas.
El cambio climático es otro factor desafiante y mortal al tener huracanes más feroces y frecuentes, sequías prolongadas, más calor insoportable, derretimiento de las capas de hielo, pérdida de las costas y menor frecuencia de lluvias reduciendo las fuentes de agua subterránea en acuíferos y que pondrá en peligro la generación hidroeléctrica.
El hábitat será de menor calidad y cantidad en materiales y espacio, habrá mayor hacinamiento, aumento desproporcionado de precios en casas y propiedades, saturación en la demanda de servicios básicos públicos, alimentos más caros, escasos y racionados, lo que llevará a mayor pobreza, miseria y pauperrismo. Esto podría provocar una gran explosión social de inimaginables consecuencias.
La izquierda buscará hacer realidad su proyecto de expansión mediante la fuerza y la intimidación, propaganda, servilismo y también con sometimiento por la represión desde organismos civiles contra los mismos civiles e instituciones, supresión de libertades y derechos con disfraz legal, manipulando las leyes con fines totalitarios. Se marginará y excluirá a la oposición, formarán nuevos grupos de poder político y económico en una minoría de allegados e incondicionales en deterioro de la democracia.
Lo más grave será la educación para la guerra con que formarán a niños y jóvenes con cultura belicista con el único fin de confrontar un día o hacerle la guerra a Estados Unidos en un solo frente, contando quizás con el apoyo de Irán, en un solo eje armado.
Las rebeliones, insurrecciones y sublevaciones internas polarizarán y bañarán de sangre a Latinoamérica, aparte de los conflictos fronterizos que son bombas de tiempo.
La intolerancia religiosa es un polvorín por el dominio regional. El Islam radical considera un honor morir de forma suicida causando daño y muerte a los infieles para llegar al paraíso, en cambio el martirio cristiano ofrece el sufrimiento personal para llegar a Dios. Ellos aman la muerte, nosotros la vida. Pero Bin Laden creó un movimiento mundial que lo sobrevive y no distingue blancos civiles de militares.
Toca a los pueblos latinos decidir el camino por el que quieren transitar su existencia.