Hoy 11 de julio el liberalismo nicaragüense celebra el 115 Aniversario de la Revolución Liberal del 93, dirigida por Zelaya, poniendo fin a los 30 años conservadores. El general José Santos Zelaya López nació en Managua el 31 de octubre de 1853, hijo del coronel José María Zelaya y doña Juana López, liberales. Educado en Francia, regresó trayendo los ideales de la Revolución Francesa de Libertad, Igualdad y Justicia.
Fue Alcalde de Managua, por elección en tiempo de los conservadores. Su popularidad la obtuvo por su actuación humanista en el aluvión de Managua el 4 de octubre de 1876.
Zelaya modernizó al país con leyes y códigos nuevos, poniendo a Nicaragua a la altura en materia civil. Instituyó el matrimonio civil y el divorcio. Fundó escuelas por doquiera, institutos; construyó caminos, carreteras, puertos; compró vapores para incrementar el comercio en los lagos; aumentó los ferrocarriles, telégrafos. Titulación de tierras, y ayuda a los agricultores y artesanos con programas financieros. Todo el progreso que vio en Europa lo quería para su Patria. Nicaragua era un hervidero de trabajo y progreso. Fue como el Renacimiento de Nicaragua, la era zelayista. Todo floreció, las artes y las letras, como Atenas en tiempos de Pericles.
Impulsado por su pensamiento unionista peleó al lado del Presidente de Guatemala, general Justo Rufino Barrios, en 1885. Con los presidentes de El Salvador y Honduras, generales Rafael Gutiérrez y Policarpo Bonilla formó la República Mayor de Centroamérica, la cual duró del 15 de septiembre de 1896, al 13 de noviembre de 1898, al ser derrocado Gutiérrez.
La obra que lo inmortalizó fue la Reincorporación de La Mosquitia, llevada a efecto por el general Rigoberto Cabezas Figueroa, quien por decreto del 12 de febrero de 1894 la hizo realidad, expulsando al llamado rey mosco, Henry Robert Clarence y a los ingleses. Posteriormente por el Tratado Altamirano-Harrison, del 19 de abril de 1905, Su Majestad Británica reconoce por siempre la soberanía de Nicaragua.
Cuando más estable estaba el Gobierno, surgió la traición del general Juan José Estrada, Intendente de la Costa Atlántica, a quien quería como hijo. En octubre de 1909, se sublevó en contubernio con los conservadores Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz. Este movimiento fue derrotado. Pero la ejecución de dos aventureros Lee Roy Cannon y Leonard Groce, quienes no lograron dinamitar el vapor de El Diamante con 500 soldados. Esto sirvió a los Estados Unidos de pretexto para derrocarlo mediante la Nota Knox, que lo conminaba a renunciar. Para evitarle males a su Patria por la intervención extranjera, renunció el 16 de diciembre de 1909, bajando del poder con el puñal de la traición en el corazón; pero envuelto en una aureola de dignidad nacional que representaba nuestra soberanía y nacionalismo. Zelaya es el Presidente y personaje más grande que ha tenido Nicaragua. Fue apreciado y admirado por Rubén Darío.
Zelaya murió en Nueva York el 17 de mayo de 1919. En octubre de 1930, siendo Presidente el general José María Moncada, fueron repatriados sus venerados restos. Su recibimiento fue apoteósico, con el regocijo de su amado pueblo a quien dedicó anhelos y esfuerzos. En una tarde tibia y apacible que parecía regocijarse por su regreso triunfal, fue sepultado en el Cementerio San Pedro de Managua, cantándole su Hermosa Soberana, Himno del Partido Liberal.
¡Zelaya vive, el liberalismo sigue!