LA PRENSA ha calificado como “exclusiones olímpicas” las omisiones —por parte del fiscal sandinista acusador en el caso de los Cenis— de personas importantes que deberían estar incluidas en la acusación, pero no lo están, como es el caso relevante del Canciller del Gobierno de Daniel Ortega, el señor Samuel Santos. Y se les llama “olímpicas” a esas exclusiones, no en el sentido deportivo de la palabra, por supuesto, sino en su significación de soberbia, altanería y desprecio a los demás, que tiene también este vocablo.
Pero más importante que la semántica es la significación de esas exclusiones, pues demuestran palmariamente que la acusación sandinista por el caso de los Cenis es un montaje que trata de esconder un avieso propósito político, sin perjuicio de los beneficios económicos que le pudieran sacar a esta farsa. En realidad, tal como se ha señalado en las informaciones de LA PRENSA: “De acuerdo con la acusación que por el caso de los Cenis presentó la Fiscalía, los banqueros adquirentes de esos bonos fueron los principales beneficiarios con la operación financiera fraudulenta”. Entonces, ¿por qué no se acusó a ninguno de ellos, sobre todo al canciller sandinista de Nicaragua, Samuel Santos, quien “en representación de los accionistas del Interbank fue miembro de la junta administradora de ese banco quebrado”? En el caso de los banqueros adquirentes de los Cenis, los cuales no fueron incluidos en la acusación, el fiscal Armando Juárez dijo que “no los acusó porque todavía no les ha hallado pruebas de que actuaron con dolo (con conocimiento de que estaban cometiendo delito) al asumir las carteras de los bancos quebrados, recibir los Cenis y comprar mediante subasta los bienes de las entidades bancarias quebradas”, según informó LA PRENSA en su edición de ayer. Y agregó el fiscal sandinista que: “El problema es que las bases (para las operaciones fraudulentas) no las diseñan los banqueros, las bases las diseñan supuestamente las juntas administradoras, y como resultado de la investigación surge que se las elaboraron en la Superintendencia de Bancos (SIB) y que ellos sólo las firmaron, y son las bases las que comprometen al país en la operación con los banqueros”, expresó Juárez.
Si es así, insistimos, ¿por qué el fiscal sandinista Armando Juárez no incluyó al canciller Samuel Santos, quien fungió como miembro de la junta administradora del Interbank, cuya quiebra, además, fue una de las principales causantes de los Cenis?
De manera que el fiscal sandinista está excluyendo del proceso a alguien que, como el canciller Samuel Santos, de acuerdo con el razonamiento fundamental de la acusación es una pieza clave de la misma y del proceso de los Cenis en términos generales. Pero, por otro lado, el fiscal Juárez ha incluido en la acusación a alguien que no tuvo nada que ver con los Cenis, como es el caso del director y presidente de la Junta Directiva de LA PRENSA, ingeniero Jaime Chamorro Cardenal. Lo cual indica que no estamos ante un proceso limpio y confiable que busca establecer la verdad de lo que aconteció con los Cenis, y hacer justicia como corresponde, o sea condenar a los culpables si es que los hubo y absolver a los inocentes como seguramente los hay.
Precisamente por eso es que desde esta misma columna editorial, demandamos varias veces, que el caso de los Cenis fuera investigado por una comisión de personas verdaderamente imparciales y confiables, honestas y capacitadas, que no tengan interés en castigar ni en exonerar a nadie por motivos políticos ni para obtener beneficios económicos. Sin embargo, como el verdadero propósito no es buscar la verdad ni hacer justicia, la investigación y ahora la acusación en el caso de los Cenis se puso en las peores manos y mentes que podían haber encontrado.
La ciudadanía debe estar clara de que lo que se persigue con este montaje de la fiscalía orteguista, es eliminar al principal obstáculo personal a los planes continuistas de Daniel Ortega , como es Eduardo Montealegre; y al mismo tiempo castigar a la libertad de prensa por medio de la acusación y eventual condena del director del Diario LA PRENSA, ingeniero Jaime Chamorro Cardenal. Todo lo demás es accesorio. Las patas de la zorra están a la vista. Son tan grandes y feas que el fiscal sandinista Armando Juárez y sus manejadores no las pueden ocultar.