Visitar los departamentos del país es siempre una buena alternativa para pasar un fin de semana, si lo que busca es eliminar el estrés de la semana.
Pero para alejarse de la congestión de la ciudad le recomendamos visitar las haciendas de la zona central del país, donde además podrá aprender un poco más del estilo de vida en el campo; una alternativa que están ofreciendo nueve haciendas de Boaco y Chontales.
Lo ideal es emprender el viaje durante la mañana. Al pasar por el empalme de San Benito desayune una güirila con cuajada, acompañada de una taza de café.
Luego de recorrer 119 kilómetros desde Managua, llegará a Camoapa, en el departamento de Boaco; prepárese para disfrutar del verdor del campo y el aire fresco que le ofrece la estadía en el área rural.
En El Roblar, a 15 minutos sobre la carretera a Comalapa se llega a la hacienda La Ponderosa, que le debe su nombre a Bonanza, la popular serie inspirada en las luchas del antiguo oeste. Pero antes procure pasar por El Bosquecito y pida que le preparen una sopa de gallina india con albóndigas, que luego podrá degustar a la hora del almuerzo.
CON VACAS Y LECHE PURA
Los campos verdes, decorados con la variedad de vacas, son en sí un verdadero espectáculo. En La Ponderosa será atendido por don Róger Díaz y tendrá la oportunidad de inmiscuirse en la actividad ganadera, muy desarrollada en esta zona del país.
Aunque no sea muy diestro, intente participar en el ordeño de las vacas y pruebe un vaso de leche cruda acompañada con pinol; luego ayude a arrear el ganado hacia los potreros.
Al terminar, pida a los lugareños le ensillen un caballo y adéntrese al galope en la espesa vegetación que el cerro San Gregorio aún conserva; si no quiere ir montado, tiene la opción de hacerlo a pie. Al llegar a cierta altura podrá encontrarse oropéndolas, guardabarrancos y otra variedad de aves. Además de la amplia variedad de plantas y flores que se esconden entre las ramas de los árboles.
Desde ahí tendrá una panorámica impresionante y logrará visualizar la Cordillera de Amerrisque, en Chontales; el volcán Mombacho y parte del lago de Granada y si el cielo está despejado podrá observar el cono del volcán Maderas.
Si es invierno y tiene un poco de suerte, en este cerro se encontrará con venados, guardatinajas y algunos monos congos. Si le gusta comer bastante y está dentro de la temporada, pida que la preparen elotes asados, güirilas, rosquillas y semilla de jícaro, para saciar el hambre de la media mañana.
Una vez que termine de recorrer el cerro, ordeñar las vacas o realizar alguna caminata, su estómago le recordará la sopa de gallina que encargó con anterioridad. Guarde un tiempo para la siesta acostado en una hamaca bajo la sombra de un árbol.
AL ALCANCE DE LA CRUZ
Si es un poco más aventurero, seguro querrá visitar la hacienda La Barranca. Estas haciendas, además de pasto y ganado, también resguardan cuentos y leyendas que han pasado de generación en generación o que son inventadas por los lugareños para entretener al visitante.
Por esta hacienda de mil 900 manzanas se puede escalar el cerro Quizaltepe, en cuya cima se encuentra una cruz, que fue ubicada como petición a Dios, para que no se desbordara el cerro. Desde ahí, también hay una espectacular vista hacia el Pacífico y se puede apreciar el lago de Granada.
Quizaltepe tiene además una cueva, que ha sido el foco de muchas especulaciones; ya que algunos creyentes consideran que es la cueva de la Virgen; los más arriesgados afirman que es una puerta por donde entra el diablo.
Esta hacienda también presta las condiciones para que el visitante pueda integrarse en las actividades propias de la ganadería.
Aunque no están totalmente acondicionadas, ambas haciendas planean construir varias cabañas, donde podrá pasar la noche; pues el objetivo es convertirlas en un hotel de montaña. Mientras tanto, al final del día puede regresar a Camoapa y pernoctar en alguno de los hoteles que ofrecen hospedaje a precios módicos.
Luego de un fin de semana lleno de naturaleza será la hora de regresar a la ciudad; pero no se vaya de las haciendas sin adquirir alguna artesanía elaborada con pita; que fabrican muchos artesanos de la zona.
Pero aún hay más; ningún viaje a Camoapa está completo sin llevarse su respectiva botella de morir soñando o cususa, para completar el buen sabor que seguramente le dejará esta tierra.