¿Y Santos?
¿Por qué no apareció Samuel Santos en la lista de acusados del caso Cenis? Si comparamos la participación de Santos con la que tuvo, por ejemplo, don Jaime Chamorro, notamos una diferencia abismal. Pero don Jaime Chamorro está en la lista de acusados y aparece en los spots del Frente Sandinista, que son en definitiva la versión televisiva de la sentencia que ya se escribió en la casa de El Carmen. ¿Por qué no aparece Santos en esos spots en que con mucha ligereza gritan “que paguen los ladrones”?
Chiste
¡Ahh!, lo que pasa es que Santos es un militante reconocido del Frente Sandinista. Y si hay algo que va quedando claro es que “danielistas” y “no danielistas” no son sujetos con los mismos derechos. Estamos ante el serio problema de un grupo de individuos que creen formar parte de una categoría especial de ciudadanos, y lo peor de todo es que, desde su lógica, consideran que aún los “no danielistas” deberíamos entender que ellos tienen derechos distintos a los nuestros. Es un caso de locura que algún día aparecerá como chiste en los libros de historia nacional, pero que por ahora nos toca sufrirlo.
Tres ejemplos
Miren cómo hay dos reglas para medirnos. Tres ejemplos más. Uno, doña Rosario Murillo se ofendió, llevó a los tribunales del Poder Ciudadano y condenó a dos funcionarios de LA PRENSA porque el Diario dijo que los CPC tenían licencia para dar golpizas; pero ella sí puede poner todos los días un spot que acusa de ladrón para arriba a ciudadanos que no han sido juzgados ni siquiera por esos mismos jueces del Poder Ciudadano. Dos, el presidente del INSS decide un día poner la bandera del Frente Sandinista en la entrada de esa institución estatal. ¿Se imaginan lo que diría Daniel Ortega si en el tiempo de Arnoldo Alemán hubiesen puesto la bandera del PLC en ese mismo sitio? Tres, el Frente Sandinista amenazó con llevar a la cárcel a Herty Lewites por usar la bandera rojinegra sobre la que ellos tienen los derechos legales, pero se sienten ofendidos si Carlos Mejía les pide que no usen la música que él compuso y sobre la que tiene todos los derechos legales.
¿Herederos de qué?
Y lo peor de todo es que este grupo se cree el heredero de los ideales que una vez condujeron al derrocamiento de Somoza y al establecimiento de una revolución en Nicaragua. Pero lo raro es que cuando van a reeditar El Repliegue, un evento en el que participaron unas seis mil personas en 1979, apenas logran hacer llegar a la tarima a un trío de combatientes originales porque la gran mayoría se ha vuelto antidanielista. Los cantores de la revolución, los más aguerridos y respetados comandantes y toda aquella constelación de intelectuales de izquierda que gritó loas a la Revolución, ahora gritan que este proyecto familiar que gobierna hoy Nicaragua no tiene nada que ver con la epopeya que una vez se inspiró en principios y pregonaba una sociedad mejor. ¿Cómo puede estar tanta gente equivocada?
Violento pacificador
Miren cómo anda de mal Daniel Ortega, que amenaza con “el acero de la guerra” a la oposición que hasta ahora sólo ha tenido reclamos pacíficos, para diez minutos más tarde recomendar, para Colombia, el diálogo como método para conseguir la paz y proponerse él mismo como mediador. ¡Qué cáscara!
Pregunta
La gran pregunta que tenemos que responder aquí y ahora es: ¿Vamos a dejar que sean nuestros hijos y nietos los que tengan que terminar con la dictadura que ahora mismo nosotros estamos dejando arraigarse?