Varias universidades de Nicaragua podrían ser clausuradas por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CNEA), cuando ese organismo inicie funciones.
El diputado Mario Valle, presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Medios de Comunicación del parlamento, explicó que en la actualidad el sistema de educación tiene enormes deficiencias y varias universidades privadas no cumplen con los parámetros mínimos, por lo cual el CNEA podría ordenar su cierre.
“Entre las mismas universidades compiten, porque la UNAN compite con la UNI y compite con la UCA en la Facultad de Ingeniería y con el mismo presupuesto del Estado, entonces es un desorden”, valoró.
“La ley va a contemplar el cierre de instituciones de educación superior que no se sujeten a las realidades productivas”, sentenció Valle.
El CNEA certificará al sector educativo de Nicaragua. Cuando empiece operaciones otorgará un plazo de dos años para que todas las universidades cumplan con los requisitos, manifestó el diputado sandinista José Antonio Zepeda, de lo contrario serán cerradas.
“Para nadie es un secreto, no quiero tapar el sol con un dedo, pues hay instituciones de educación superior que lamentablemente sacan profesionales en dos o tres años y que no reúnen los parámetros de calidad”, indicó Valle.
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Pero además, Valle señaló que las universidades públicas y privadas no ofrecen carreras que respondan a las necesidades del país. “Las universidades públicas se ponen a dar carreras que no deberían estar dando, abren sedes con facultades privadas, abren centros regionales privados. Las universidades privadas también arman relajo al ponerse a dar Administración de Empresas o Relaciones Internacionales en Ocotal, cuando hay necesidades allí con el café, y con el tabaco en Estelí”, dijo Valle.
“¿Hay alguna posibilidad de que un licenciado en Relaciones Internacionales pueda trabajar en Estelí, cuando no tenemos ningún técnico en lo que son las variedades del tabaco?”, cuestionó Valle.
Valle anunció una reforma a la Ley General de Educación, para que el Consejo Nacional de Educación esté bajo el mando de la Presidencia y no de la Vicepresidencia, como en la actualidad.