Mejores tiempos. Álvaro Uribe y Hugo Chávez departen amistosamente en Cuzco, Perú, en diciembre de 2004. Mañana estarán de nuevo frente a frente. /LA PRENSA/ ARCHIVO
Uribe y Chávez cara a cara
Presidentes de Colombia y Venezuela intentarán mañana superar las diferencias de los últimos tiempos
Líder colombiano llega fortalecido tras el golpe del rescate de Betancourt y 14 rehenes más
Beatriz Lecumberri CARACAS/ AFPÁNÁLISIS NOTICIOSO
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Los altos márgenes de popularidad del presidente Álvaro Uribe y de la recién liberada política Ingrid Betancourt, fueron ratificados por una nueva encuesta que colocó al mandatario con niveles de apoyo de 85 por ciento y a la ex secuestrada con 82 por ciento.
La encuesta fue publicada el miércoles por el diario El Tiempo y realizada por la firma Gallup telefónicamente entre 1,000 personas en las cuatro mayores ciudades del país y tuvo un margen de error de tres puntos porcentuales. La muestra fue realizada en dos tiempos, antes y después del operativo del 2 de julio en que comandos militares rescataron a 15 secuestrados, entre ellos Betancourt, que estaban retenidos por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). (AP)

Los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe, de Venezuela y Colombia, desean enterrar el viernes, meses de tensiones y críticas cruzadas, para reanudar relaciones de coexistencia normales, con especial hincapié en proyectos de infraestructura y cooperación fronteriza.

Será el primer encuentro bilateral desde finales de 2007 y se celebrará en la ciudad de Coro, Estado Falcón, noroeste de Venezuela.

“Significa el restablecimiento de un diálogo constructivo y respetuoso, que ponga sobre la mesa las diferencias y también los puntos en los que podemos trabajar juntos”, declaró el miércoles el ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro.

Según este responsable, será un “reencuentro político” que reactivará proyectos de cooperación energética, comercial, fronteriza y de infraestructura.

Para los analistas venezolanos, Uribe llegará al encuentro fortalecido tras el rescate de 15 rehenes de las FARC, entre ellos la más valiosa de los secuestrados de la guerrilla, la franco-colombiana Ingrid Betancourt.

Chávez acudirá en posición de debilidad, consciente de que sus críticas a su homólogo colombiano y sus reflexiones con respecto a la guerrilla “fueron demasiado lejos”.

“Pero no se puede interpretar la visita de Uribe a Venezuela como una revancha. No se trata de decir que Chávez está contra la pared, sino que está dispuesto a dialogar con Uribe”, declaró a la AFP el internacionalista Carlos Romero.

La crisis entre Venezuela y Colombia comenzó a finales de 2007, cuando Uribe prescindió de Chávez como mediador ante las FARC. Entre enero y febrero, la guerrilla, unilateralmente y sin condiciones, entregó a Chávez seis rehenes.

La crisis bilateral llegó al punto más álgido el 1 de marzo, cuando el ejército colombiano atacó un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano y mató a su número dos, “Raúl Reyes”. En aquel momento, Chávez llegó a enviar tropas a la frontera con Colombia.

De aquel ataque salieron unas computadoras con datos que según Bogotá muestran comprometedoras relaciones de Chávez con la guerrilla colombiana.

“Chávez ha perdido espacio político, sus contradicciones ya no consiguen modificar el ambiente político, ha perdido proyección internacional y sus principales aliados, como Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, viven momentos de incertidumbre”, Elsa Cardozo, profesora universitaria.

Recientemente, el mandatario venezolano cambió de discurso y pidió al grupo insurgente que entregue a todos los rehenes y abandone la lucha armada.

Uribe aseguró que acude a este encuentro con Chávez con “entusiasmo” y el deseo de dar un “impulso a toda la agenda” bilateral. Chávez, por su parte, aseguró que lo recibirá “como a un hermano” pese a las “cosas duras” que llegaron a decirse.

“No se les pide que se comporten como hermanos. Es imposible (...) pero son países fronterizos y es posible un modus vivendi con políticas específicas para intereses comunes”, aseguró Romero.

En el encuentro se discutirá el restablecimiento de la cooperación en los más de 2,000 km de frontera común, donde el narcotráfico, la presencia de guerrilla o el contrabando exigen un mayor intercambio de información.

Además, los dos mandatarios, que visitarán la refinería de Paraguaná, prevén firmar un compromiso para la construcción conjunta de un ferrocarril transfronterizo, según fuentes diplomáticas. Por otra parte, se mencionará la necesidad de “equilibrar” el comercio bilateral.

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