Los más de 481 kilómetros de litoral Pacífico, desde San Juan del Sur en Rivas hasta el Golfo de Fonseca en Chinandega, son el banco pesquero desenfrenadamente explotado por los pescadores artesanales nicaragüenses, a quienes se les agregan hondureños y salvadoreños.
La Fuerza Naval del Pacífico está reuniendo todas las cifras que expondrían a las autoridades competentes, para detener el daño ambiental que se produce con el uso de las bombas artesanales que a diario lanzan los pescadores para conseguir pesca.
“Se estima que semanalmente se arrojan a nuestros mares y esteros unas 40 mil bombas y si se hace una operación simple, el promedio es que un millón 920 mil bombas sirven para capturar pescado, pero dejamos gran cantidad de especies desaparecidas diariamente”, dijo el capitán de corbeta, Juan Benjamín Juárez Blanco, jefe de la Capitanía del Puerto de Corinto.
DAÑOS A PESCADORES
El uso de las bombas está haciendo un daño incalculable al ambiente, pero también a quienes las manipulan.
El capitán Juárez Blanco indicó que por explosiones indebidas, dos personas murieron en Masachapa, ocho pescadores perdieron parte de sus miembros superiores en comunidades pesqueras como Masachapa, Corinto, Aserradores y Jiquilillo y otros dos quedaron ciegos.
La Capitanía de Puertos dio a conocer que al menos entre 300 y 400 embarcaciones artesanales lanzan, cada una, entre 35 y 50 bombas, dos veces por semana, en todo el litoral Pacífico.
La Policía de Corinto y de El Viejo han incautado más de 250 bombas en el 2007 y en este mes se decomisaron 190.
Las investigaciones policiales no fueron tan efectivas respecto a este tema, porque se desconoce dónde se instalan los talleres clandestinos o quién está suministrando bombas a los pescadores.
LOS ACOPIADORES
Los acopiadores en su mayoría son salvadoreños. “Pagamos de contado y a buen precio”, dijo un salvadoreño quien no quiso revelar su nombre, pero se mostró orgulloso de generar empleos para los nicaragüenses.
Lo que no dicen los acopiadores, aunque algunos lo niegan de un solo tajo, es que además de proporcionar gasolina y alimentos a los pescadores tradicionales, se les suministran explosivos para ser utilizados en alta mar, con el propósito de aumentar la recolección de pescado.
Antonio Morales, intermediario nicaragüense, declaró que “ponemos lancha, motor, equipo y gasolina, eso de explosivos no sé de qué habla la Capitanía”.
La pesca no siempre está buena. Verónica Mayorga es acopiadora en Corinto y asegura que “a ningún acopiador han agarrado con bombas, ahorita está alineado el pargo, pero si ellos dicen que se utilizan bombas, que prueben”.