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Un operativo perfecto
María José Zamora
La autora es sicóloga
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Como perfecto e impecable ha sido calificado

el operativo a través del cual el Ejército colombiano logró rescatar a 15 personas que mantenían rehenes las FARC. Lo que ha hecho este evento espectacular, es que la inteligencia militar logró rescatar a la popular ex candidata presidencial colombiana-francesa Ingrid Betancourt, a tres norteamericanos y a 11 militares colombianos, sin disparar un solo tiro y sin ninguna baja.

El presidente Álvaro Uribe y el Ejército colombiano, demostraron con esta acción un sincero y monolítico compromiso de buscar la paz para su país. Una vez puestos a salvo los rehenes, el Ejército pudo haber aprovechado esta oportunidad para atacar y diezmar al grupo guerrillero remanente, sin embargo, no es el exterminio de las FARC lo que persigue el presidente Uribe, sino su conversión y su reinserción a la sociedad. Por tal razón, con toda humildad, en repetidas ocasiones, durante el mensaje a la nación que brindó, posterior al arribo de los rehenes; dirigiéndose a las FARC les dijo que la única factura que se les pasará, es que hagan la paz. Solamente una persona muy segura de sí, humana y justa, es capaz de enviar un mensaje tan equilibrado y pacifista a quienes han sido los más crueles enemigos de la sociedad colombiana; mientras por otra parte tiene en sus manos la gloria de la victoria. Inmejorable ejemplo tendría la humanidad si el Presiente colombiano fuera el receptor del Premio Nobel de la Paz.

Los colombianos han sido muy inteligentes al elegir y acompañar en su intrincada gestión al presidente Uribe. Se necesitan muchas agallas y una excepcional devoción a la Patria, para gobernar exitosamente un país tan extenso e intenso como Colombia, asediado por casi cuarenta años por el terrorismo de la guerrilla y el narcotráfico, y rodeado por Ecuador y Venezuela, países cuyos actuales gobiernos apoyan y admiran el terrorismo practicado por las FARC. Muy lejos están Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Fidel Castro y Daniel Ortega, de llegar a gobernar sus países con la capacidad, la inteligencia, el patriotismo y el valor que caracteriza al presidente colombiano.

Álvaro Uribe es un hombre, que agradece a Dios cada uno de sus logros, ama a su país, pues ha sido capaz de pedir disculpas a sus más feroces enemigos en aras de la concordia. Ha soportado calumnias y ataques, incluso de las propias víctimas del terrorismo; como fue el caso de la señora Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, quien, incapaz de ver más allá de sus miedos, dudó del sincero interés del presidente Uribe por salvar a los rehenes, e insulsamente cayó en el juego de respaldar y agradecer la hipócrita intermediación de aquéllos que más bien admiran y apoyan a las FARC.

Sinceramente me alegro por los rehenes liberados y por Colombia. No obstante comparto con los familiares de quienes aún permanecen cautivos, el temor de una iracunda represalia por parte de las FARC. Considero, sin embargo, que en la situación actual del grupo guerrillero; desmoralizado, diezmado, repudiado por el mundo democrático y para colmo infiltrado, la decisión más inteligente y lógica que pueden tomar, es liberar al ciento por ciento de los rehenes y entregarse a la justicia colombiana —puesto que no se logra consolidar la paz cuando ésta se fundamenta en la impunidad— convencidos de que el presidente Álvaro Uribe va a cumplir con el compromiso de interceder por aquéllos que honestamente quieran cambiar de vida e integrarse a la sociedad colombiana de manera productiva y humanitaria.

Debido a que el presidente colombiano cuenta con una opinión favorable de más del ochenta por ciento; se especula sobre la posibilidad de que se reelija una vez más. Me parece que el presidente Uribe no se dejará tentar por esta posibilidad, más bien, terminará su período en el 2010 y se retirará, dejando a una Colombia menos asediada por la violencia del narcotráfico, libre de las guerrillas y, confío, con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos ya establecido.

Por el bien de Colombia y de América Latina espero que el relevo del presidente Uribe sea alguien con la capacidad profesional y la firmeza que lo caracterizan; porque como él mismo lo reconoció al explicar lo que implicó planear y decidirse a llevar a cabo la operación “Jaque”; “…mantener una línea en medio del sufrimiento es muy difícil”. Considero que es precisamente la convicción de mantener una línea —lógicamente la línea de la democracia— a pesar de las consecuencias, lo que hace que un líder sea excepcional y fuera de serie.

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