TOYAKO/, JAPÓN. - La cumbre del G8 en Toyako (Japón) se pronunció este martes en una declaración a favor de "medidas financieras y de otro tipo" contra los responsables de la violencia en Zimbabue, apuntando al presidente Robert Mugabe, aunque sin utilizar la palabra sanciones.
"Vamos a dar pasos para introducir medidas financieras y de otro tipo contra los responsables de la violencia" en ese país, dijeron los líderes de las ocho naciones más ricas del planeta (G8) en su declaración final.
El texto, en un lenguaje sumamente diplomático, evita hablar abiertamente de "sanciones", una perspectiva rechazada en el seno del G8 por Rusia y también por numerosos dirigentes africanos invitados a Toyako.
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania defendieron una línea dura contra el régimen de Mugabe, que hace 15 días juró su sexto mandato presidencial consecutivo, resultado de una polémica segunda vuelta electoral en la que fue el candidato único.
Mugabe fue acusado de mantenerse en el poder mediante la violencia y elecciones "fraudulentas", según palabras del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
El 3 de julio, Estados Unidos presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución pidiendo el congelamiento de los haberes financieros y la prohibición de viajar al extranjero de 12 personalidades zimbabuenses, entre éstas Mugabe.
“GRAVE PREOCUPACIÓN”
La declaración del G8 expresa la "grave preocupación" de sus miembros frente a la situación en Zimbabue y rechaza la "legitimidad" del nuevo gobierno.
"No aceptamos la legitimidad de un gobierno que no refleja la voluntad del pueblo de Zimbabue", afirma la declaración conjunta, que deplora que las autoridades de ese país hayan seguido adelante con el proceso electoral "en ausencia de condiciones adecuadas para una elección libre y equitativa".
El G8 "llamó de forma urgente a las autoridades zimbabuenses a trabajar con la oposición para alcanzar una solución rápida y pacífica de la crisis", abierta desde el 29 de marzo pasado cuando se celebró la primera vuelta en la que se impuso el candidato del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai.
Tsvangirai se retiró de la carrera una semana antes de la segunda vuelta para protestar contra la violencia ejercida contra sus partidarios.