El presidente nicaragüense, comandante Daniel Ortega, ha puesto de moda los términos oligarcas y burgueses, los cuales son utilizados por la corriente danielista para catalogar a los opositores a su partido, retractores y críticos de sus líneas de pensamiento y actuación.
El término oligarca, en el plano político se define como la concentración del poder supremo en manos de unas pocas personas, sucediéndose a la perpetuidad por transferencia sanguínea o mítica. El término burgués es asociado principalmente a la condición económica y social de un individuo, cuando éste es poseedor de medios y sistemas de producción y establece una relación de explotación con el empleado.
Es indignante escuchar en los discursos del comandante Daniel Ortega acusar de oligarcas y burgueses a toda aquella persona que política o cívica difiere de sus formas de conducir el país y critica sus políticas públicas erradas o reclaman al Gobierno lo que en campaña electoral prometió exigiendo respuestas inmediatas a la actual crisis económica.
Los medios de comunicación al servicio del Estado- partido Frente Sandinista aparentemente desconocen el verdadero significado de los términos oligarcas y burgueses, y los corean inconsecuentemente porque el comandante Daniel Ortega ya los pronunció en un determinado contexto, y ahora ellos los repiten sin el menor reparo.
La campaña estatal oligarca-burgués de los medios de comunicación de tendencia danielista por desconocimiento del uso de la palabra están institucionalizando, incentivando y promoviendo fricciones en nuestra sociedad, distorsionando dichos términos en resentimiento social y rivalidad económica entre los nicaragüenses.
En nuestra sociedad actual no es válida la posición social del poder por el poder, y la campaña oligarca-burgués incita a que los pobladores con menos recursos financieros adopten la posición de confrontación con los que tienen más o mejores recursos económicos, lo que está creando un sentir de inconformidad social y haciendo gran daño al desarrollo humano de nuestra sociedad.
Con un poco de sentido común y reconocimiento de los conceptos oligarquía y burguesía, nos damos cuenta fácilmente que el discurso del comandante Ortega pierde toda legitimidad al tildar de oligarcas y burgueses a sus opositores, porque las diferencias con sus retractados no es en el plano económico sino en el contexto político.
Los dirigentes del partido Frente Sandinista y actuales funcionarios públicos han encajado en el perfil de oligarcas y burgueses una vez que el partido como tal se transformó en un imperio económico, consolidando las empresas de este consorcio político desde las posiciones privilegiadas del Estado, como magistraturas, diputaciones, alcaldías.
Si los conceptos oligarcas y burgués se aplican a la realidad nicaragüense, es simple identificar quiénes encajan en estas definiciones, los propietarios de medios de generación de riquezas tales como, empresas constructoras, inmuebles en alquiler, centros comerciales, comercializadoras de granos básicos y medicinas, mataderos, supermercados, empresas de servicios de remesas y medios de comunicación.
La campaña oligarca-burgués del Gobierno es una estrategia de distracción de la actual realidad económica del país, promueve inconformidades y rencores sociales, para disfrazar la incapacidad de una correcta gestión económica ante situaciones como la ola alcista del precio del combustible que ha encarecido el costo de la vida en nuestro país.
El discurso del comandante Daniel Ortega se vuelve absurdo ante contextos como el que ellos tratan de manipular, acusan a otros de lo que ellos son, oligarcas y burgueses. ¿Quiénes son los que viven en zonas residenciales exclusivas como Los Robles, Villa Fontana, Las Colinas? ¿Quiénes devengan salarios estatales que promedian arriba de los cinco mil dólares? ¿Quiénes conducen camionetas Mercedes Benz y Toyota del año que promedian costos arriba de los treinta mil dólares?