Un grupo de 50 personas, entre ellas 30 mujeres, y 20 hombres se han dedicado a plantar semillas de cedro real, caoba y otras especies maderables en el vivero Verde Esperanza, de Bonanza, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
El objetivo es plantarlas en áreas degradadas, que fueron adquiridas por la empresa minera Hemconic, informó el ingeniero Gregorio Downs Jr., superintendente de Medio Ambiente y Comunicación de dicha empresa.
Para hacer realidad este proyecto, el 2 de septiembre del año 2007, antes que golpeara el Caribe Norte el huracán Félix, el proyecto fue presentado al Consejo Regional Autónomo del Atlántico Norte.
Según el funcionario, el proyecto pretende crear una masa forestal comercial en una área de cinco mil hectáreas, que permita la industrialización y comercio de las especies, para lo cual es necesario hacer una inversión inicial de 600 mil dólares en la instauración de un vivero tradicional, que está operando en Bonanza y que próximamente adquirirá tecnología de punta para instalar viveros más tecnificados, que serán adquiridos en Brasil.
También agregó que se pretende obtener certificación de la cadena productiva, desarrollar una industria forestal en la RAAN a mediano plazo y gestionar los incentivos forestales y pagos por servicios ambientales.
Con el objetivo de generar empleo, la empresa ha firmado un convenio con la cooperativa de silvicultores de Bonanza Coosba, R.L., para ejecutar la primera fase del programa en la instalación del vivero Verde Esperanza, para la siembra de 600 mil arbolitos que serán plantados en una área de 500 hectáreas, en el sector ubicado a 20 kilómetros de Bonanza.
Gregorio Rojas, técnico del proyecto, explicó que tienen sembradas 40 mil plantas en dos bancales de 20 mil cada una y la meta es llegar a las 600 mil.
Las mujeres y hombres que laboran en el vivero devengan un salario de 85 córdobas al día, de allí pagan el transporte y la alimentación, así como el seguro social, según explicaron varios trabajadores del vivero.
La cooperativa tiene 60 mil dólares para el pago de salarios y prestaciones sociales de los trabajadores durante cuatro meses, los cuales fueron aportados por la empresa minera para la ejecución del proyecto, según explicó Hugo Sujo, presidente de la cooperativa.
Cada una de las mujeres tiene que trabajar por tarea, al día deben llenar 500 bolsas de arena, las mujeres que trabajan en la siembra también tienen que sembrar 500 plantitas al día, “ellas no trabajan las ocho horas, una vez que terminan su tarea entonces se retiran del plantel”, refirió Gregorio Downs.
La degradación de los suelos producto del despale ha causado severos daños a los bosques en el Caribe Norte de Nicaragua y muy pocas iniciativas de restauración se han realizado en esta zona, pero la “Reina de las Montañas”, como se conoce el municipio de Bonanza en la Región Autónoma del Atlántico Norte, aún lucha por preservarse verde a pesar de la intervención del hombre en busca de mejores áreas para plantar pastos para el alimento del ganado y granos básicos para alimento del hombre.